La cruz procesional
La cruz procesional abre la entrada y, cuando corresponde, la salida de los ministros. El acólito debe llevarla con firmeza, manteniéndola recta y a una altura adecuada.
Durante la procesión de entrada, la cruz suele avanzar delante de los ciriales y de los demás ministros. Al llegar al presbiterio, el cruciferario ocupa el lugar indicado y entrega la cruz o la coloca en el soporte correspondiente.
Los ciriales
Los ciriales acompañan la cruz y manifiestan la dignidad festiva de la celebración. Los acólitos deben caminar coordinados, mantener una distancia razonable y evitar movimientos bruscos.
En la proclamación del Evangelio, los ciriales pueden situarse a ambos lados del diácono o del sacerdote que proclama el Evangelio, según la costumbre del lugar.
El misal
El acólito puede sostener el Misal Romano para el sacerdote cuando este permanece fuera del altar, especialmente en la sede. Debe mantener el libro a una altura cómoda, abrirlo en la página correcta y pasar las páginas con discreción.
El servidor no debe anticiparse de forma nerviosa ni mover el libro mientras el sacerdote lee. La atención y la inmovilidad ayudan al celebrante a orar y proclamar los textos con naturalidad.
El cáliz y los paños litúrgicos
Entre los objetos que pueden prepararse sobre el altar figuran el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el Misal. La Instrucción general del Misal Romano encomienda al acólito colocar estos objetos cuando no está presente un diácono.
El acólito debe conocer la función de cada pieza:
- Corporal: paño cuadrado que se extiende sobre el altar para colocar el cáliz y la patena.
- Purificador: paño utilizado para limpiar el cáliz y otros vasos sagrados.
- Palia: pieza rígida que cubre el cáliz.
- Cáliz: vaso sagrado destinado al vino consagrado.
- Patena: plato o recipiente destinado al pan que será consagrado.
- Misal Romano: libro que contiene las oraciones y partes propias de la celebración eucarística.
El acólito debe tratar estos objetos con cuidado y no manipularlos de manera innecesaria.
Las vinajeras
Las vinajeras contienen normalmente agua y vino. El servidor las presenta al sacerdote durante la preparación de los dones. Debe comprobar antes de la Misa que cada recipiente contiene el líquido correspondiente y que ambos tienen asas o tapones en buen estado.
Al entregarlas, conviene ofrecerlas de manera clara y ordenada, sin cruzar los brazos ni obligar al sacerdote a realizar movimientos incómodos.
El lavabo
El lavabo consta habitualmente de una jarra con agua y un recipiente. El acólito vierte agua sobre las manos del sacerdote y ofrece después la toalla. Este gesto expresa la preparación del celebrante para continuar el servicio del altar.
La acción debe realizarse con calma, sin derramar agua y sin inclinarse excesivamente sobre el sacerdote.
El incensario y la naveta
Cuando la celebración utiliza incienso, el acólito puede llevar el incensario y la naveta, presentar el incensario al sacerdote y ayudar durante la incensación de los dones, la cruz y el altar. Después puede incensar al sacerdote y al pueblo, si así corresponde.
El incienso requiere práctica. El acólito debe aprender a abrir y cerrar el incensario con seguridad, caminar sin balancearlo y respetar las indicaciones del ceremoniero, del diácono o del sacerdote.