Entrada y preparación del altar
El servidor acompaña al sacerdote desde la sacristía. Si lleva la cruz o una vela, ocupa el lugar que le haya asignado el maestro de ceremonias o el sacerdote. Al llegar al presbiterio, realiza la reverencia correspondiente y ocupa su sitio.
Después de la reverencia inicial, el servidor puede ayudar a colocar el misal en el lado de la epístola, normalmente a la derecha del sacerdote cuando este mira al altar. El libro debe quedar abierto en la página correcta.
Oraciones al pie del altar
El sacerdote comienza con el signo de la cruz y las oraciones al pie del altar. El servidor responde a las invocaciones previstas:
- Introibo ad altare Dei-Ad Deum qui laetificat juventutem meam.
- Adjutorium nostrum in nomine Domini-Qui fecit caelum et terram.
- Confiteor Deo omnipotenti...
A continuación responde a las oraciones del sacerdote y permanece atento al traslado del misal. El diálogo inicial incluye también el Deus, tu conversus vivificabis nos y el Dominus vobiscum.
Introito, Kyrie y Gloria
El sacerdote sube al altar, lo besa y comienza las oraciones propias de la Misa. El servidor responde al Kyrie eleison y al Christe eleison siguiendo el número de invocaciones establecido.
Cuando corresponde cantar o recitar el Gloria in excelsis Deo, el servidor responde a las indicaciones del sacerdote y permanece de pie o sentado según la costumbre litúrgica aprobada. En los días en que no se canta el Gloria, mantiene la actitud prevista por el ceremonial.
Colectas, epístola y gradual
El sacerdote canta o recita la colecta. El servidor responde Amen. Durante la epístola, el misal permanece en el lado correspondiente y el servidor escucha en silencio.
Después de la epístola responde:
Deo gratias.
La tradición del servicio al altar prescribe retirar el misal al terminar la epístola y colocarlo en el lado opuesto al Evangelio, manteniendo el servidor una posición adecuada respecto del libro.
Evangelio
Antes del Evangelio, el servidor acompaña el traslado del misal al lado del Evangelio. Cuando el sacerdote anuncia:
Sequentia sancti Evangelii...
el servidor responde:
Gloria tibi, Domine.
El servidor hace la señal de la cruz en la frente, los labios y el pecho, según la costumbre tradicional, y permanece de pie durante la proclamación. Al terminar responde:
Laus tibi, Christe.
La tradición del ceremonial pide reverencia al comienzo y al final del Evangelio y ante el nombre de Jesús.,
Si el sacerdote predica, el servidor permanece en su lugar, atento y recogido. En la tradición litúrgica romana, la homilía ocupa normalmente el lugar posterior a las lecturas.
Credo
En los domingos y fiestas que lo prescriben, el sacerdote recita el Credo. El servidor responde a las partes dialogadas y adopta las posturas indicadas por el rito, arrodillándose especialmente durante la profesión de la Encarnación, según la norma litúrgica aplicable.