Partida de bautismo
La partida de bautismo acredita la recepción del bautismo. Habitualmente contiene el nombre de la persona, la fecha y el lugar de nacimiento, la fecha y el lugar de celebración, los nombres de los padres y otros datos relativos a padrinos y ministros.
El registro bautismal también incorpora determinadas anotaciones posteriores relacionadas con la situación canónica de la persona. El derecho canónico dispone que en él figuren, entre otros datos, la confirmación, el matrimonio, la adopción, la recepción del orden sagrado y la profesión perpetua en un instituto religioso. Estas anotaciones deben aparecer también en las certificaciones bautismales.
Muchas parroquias expiden una partida bautismal literal, que reproduce con mayor amplitud el contenido de la inscripción, y una certificación bautismal para fines determinados, preparada para trámites como el matrimonio canónico, la inscripción en catequesis o la recepción de otro sacramento.
Partida de confirmación
La partida de confirmación acredita la administración del sacramento de la confirmación. La anotación puede constar en el libro propio de confirmaciones o, conforme a las normas diocesanas, comunicarse también a la parroquia donde figura el bautismo.
Para solicitarla conviene indicar el nombre completo, la fecha aproximada de la confirmación, la parroquia o iglesia donde tuvo lugar y, si se conocen, los nombres de los padres o padrinos.
Partida de matrimonio
La partida de matrimonio acredita la celebración del matrimonio canónico. Puede incluir los nombres de los contrayentes, la fecha y el lugar de la boda, los testigos, el ministro que asistió al matrimonio y las dispensas o autorizaciones que correspondan.
Las decisiones definitivas sobre la nulidad matrimonial y otras resoluciones canónicas relacionadas con el matrimonio pueden dar lugar a anotaciones en los libros parroquiales de matrimonios y bautismos.
Partida de defunción
La partida de defunción acredita el fallecimiento de un fiel y, según la práctica parroquial, puede recoger la fecha del fallecimiento, los sacramentos recibidos antes de morir y el lugar de sepultura. Los registros parroquiales de defunciones también poseen valor histórico y pueden ayudar a reconstruir datos familiares y sociales.