El Papa Inocencio IV, enfrentado a la persistente amenaza del emperador Federico II, llegó a Lyon el 2 de diciembre de 1244. A principios de 1245, convocó a los obispos y príncipes a un concilio general1. Las fuentes históricas varían en cuanto al número exacto de asistentes: la crónica de San Pedro de Erfurt menciona doscientos cincuenta prelados, mientras que el analista Mencon habla de tres patriarcas, trescientos obispos y numerosos prelados1. Sin embargo, se ha podido confirmar la asistencia de al menos cien prelados o señores, incluyendo treinta y ocho de Francia, treinta de Italia, once de Alemania o países del Norte, ocho de Inglaterra, cinco de España y cinco del Oriente Latino1.
Entre los dignatarios presentes se encontraban Balduino II, Emperador Latino de Constantinopla; Raimundo VII, Conde de Toulouse; Raimundo Bérenger IV, Conde de Provenza; Alberto Rezats, Patriarca Latino de Antioquía; Bertoldo, Patriarca de Aquileya; y Nicolás, Patriarca Latino de Constantinopla1. San Luis, Rey de Francia, también asistió, destacando la importancia política del evento2.

