Tras la concesión de libertad al cristianismo mediante el Edicto de Milán en el año 313 por Constantino el Grande en Occidente y su cuñado Licinio en Oriente, surgieron una serie de problemas que amenazaban con perturbar la recién hallada paz del imperio1. Entre estos problemas, la cuestión arriana se destacó como la más acuciante y divisiva.
La controversia arriana
Arrio, un presbítero de Alejandría, sostenía que el Logos (la Palabra de Dios) no coexistía con el Padre desde toda la eternidad, sino que «hubo un tiempo en que no fue»1. Según su doctrina, el Logos era una criatura, aunque la primera y más elevada de todas, y solo podía ser considerado Dios por gracia, no por naturaleza1. Esta postura negaba la eternidad del Logos y, por extensión, la divinidad inherente de Jesucristo, afirmando que Él era una criatura y, por tanto, mutable y susceptible de cambio2,3.
La doctrina de Arrio entró en conflicto directo con las enseñanzas de su obispo, San Alejandro de Alejandría, quien defendía la plena divinidad de Cristo1. La disputa se extendió rápidamente por todo el Oriente cristiano, generando una profunda división y amenazando la unidad de la Iglesia1,4.
Otros problemas en la Iglesia
Además de la controversia arriana, el concilio también se propuso abordar otras cuestiones importantes:
El cisma meleciano: Originado por Melecio de Licópolis, quien ordenó obispos después de que San Pedro I de Alejandría buscara refugio durante la persecución de Diocleciano. Pedro insistió en la readmisión de los lapsi (aquellos que habían cedido durante la persecución)1.
La fecha de la Pascua: Una cuestión que había estado a punto de provocar un cisma en el siglo II, referente a la determinación de una fecha común para su celebración1,5.
El emperador Constantino, tras su victoria sobre Licinio en el año 324, que lo convirtió en el único emperador, buscó restablecer la unidad doctrinal en su imperio1. Ante el fracaso de los intentos de resolver la cuestión arriana, convocó un concilio general para zanjar los asuntos pendientes que turbaban Oriente1.
