Finalidad doctrinal
Dei Filius expone la doctrina católica sobre Dios, la revelación, la fe y las relaciones entre fe y razón. La constitución responde especialmente al racionalismo, aunque también rechaza el materialismo, el panteísmo, el fideísmo y otras posiciones que deformaban la comprensión católica del conocimiento humano y de la revelación.,
El documento se divide en cuatro capítulos:
- Dios creador de todas las cosas.
- La revelación.
- La fe.
- La relación entre fe y razón.
Dios y la creación
El concilio enseña que existe un único Dios verdadero, personal, espiritual y trascendente. Dios creó libremente todas las cosas de la nada y gobierna la creación mediante su providencia.
La creación no constituye una emanación necesaria de Dios ni una parte de la divinidad. Dios permanece distinto del mundo, aunque sostiene y conduce todo cuanto existe.
Revelación natural y sobrenatural
Dei Filius enseña que Dios puede ser conocido con certeza por la razón natural a partir de las cosas creadas. La razón humana, contemplando el mundo y su orden, puede alcanzar la existencia de Dios como principio y fin de todas las cosas.,
Esta afirmación no elimina la necesidad de la revelación sobrenatural. Dios quiso manifestarse de un modo que supera la capacidad natural de la razón, comunicando verdades relativas a su vida íntima y a su designio salvador. La revelación sobrenatural alcanza su plenitud en Jesucristo y llega a la Iglesia mediante la Sagrada Escritura y la Tradición.
La revelación permite conocer con facilidad, firmeza y sin error verdades que la razón podría alcanzar por sí misma, pero que, en la condición concreta de la humanidad, resultan difíciles de descubrir y de conservar sin mezcla de error.
La fe como respuesta racional y sobrenatural
El Concilio Vaticano I presenta la fe como una virtud sobrenatural por la que el ser humano acepta como verdadera la revelación de Dios, no por la evidencia inmediata de cada misterio, sino por la autoridad del Dios que revela.
La fe no equivale a una opinión subjetiva ni a un sentimiento irracional. Posee un contenido cognoscitivo: afirma verdades reales sobre Dios y sobre su obra salvadora. Al mismo tiempo, la fe es un don de la gracia que requiere la respuesta libre de la persona.
El concilio también enseña que Dios ofrece signos que hacen razonable el asentimiento de la fe, entre ellos los milagros y las profecías. Estos signos no obligan mecánicamente a creer, pero manifiestan que el acto de fe no carece de fundamento.