Convocatoria
La idea de convocar un concilio general fue anunciada por el Papa Pío IX el 6 de diciembre de 1864, poco antes de la publicación del Syllabus Errorum1. Pío IX encargó a los cardenales residentes en Roma que expresaran por escrito sus opiniones sobre la oportunidad de un concilio y los temas que deberían tratarse1. De los veintiún informes recibidos, la mayoría afirmó la necesidad de tal asamblea, aunque algunos dudaron de la idoneidad del momento1. En marzo de 1865, el Papa nombró una comisión de cinco cardenales, conocida como la «Congregazione speziale direttrice per gli affari del futuro concilio generale» o comisión preparatoria central, para discutir las cuestiones preliminares1. Esta comisión, con miembros adicionales y consultores, celebró numerosas reuniones entre marzo de 1865 y diciembre de 1869, y solicitó sugerencias a obispos de diversos países bajo promesa de silencio1.
El concilio se inauguró oficialmente el 8 de diciembre de 1869, trescientos años después del Concilio de Trento1.
Desarrollo
El plan inicial del Concilio Vaticano I era abordar una amplia variedad de temas, incluyendo asuntos directamente relevantes para las Iglesias Orientales en comunión con Roma y la labor misionera2,3. Se habían preparado numerosos esquemas (borradores de documentos), incluyendo tres constituciones dogmáticas, veintiocho constituciones disciplinarias y jurídicas, dieciocho sobre la vida religiosa, una sobre ritos orientales y otra sobre misiones3. Sin embargo, el estallido de la guerra franco-prusiana y el cerco de Roma por el ejército del Risorgimento italiano provocaron la interrupción abrupta del concilio2,3. Como resultado, solo se llegaron a promulgar una profesión de fe y dos decretos2.
La Escuela Romana de teología tuvo una influencia decisiva en los decretos del Concilio Vaticano I4. La Comisión Teológica Preparatoria del concilio, establecida en 1867, estuvo dominada por miembros de la Escuela Romana y sus antiguos alumnos, quienes produjeron y redactaron los schemata que sirvieron de base para los documentos finales4. Figuras como Perrone, Franzelin, Schrader, Kleutgen y Hettinger jugaron roles importantes en este proceso4.

