La confesión de fe tiene dos significados principales dentro del contexto católico. En primer lugar, se refiere a la declaración pública y personal de las verdades de la fe cristiana. En segundo lugar, y de manera sacramental, se refiere a la confesión de los pecados ante un sacerdote en el sacramento de la Penitencia. Ambos aspectos son esenciales para la vida de fe del creyente.
Profesión de Fe como Declaración de Creencias
La profesión de fe es el acto de creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo1. Esta creencia se expresa a través de fórmulas que articulan las verdades fundamentales reveladas por Dios y propuestas por la Iglesia para ser creídas2.
Credos y Símbolos de Fe
Los Credos son resúmenes de la fe cristiana, desarrollados en los primeros siglos para combatir herejías y para instruir a los catecúmenos. Son afirmaciones concisas de las verdades que la Iglesia Católica considera esenciales.
Símbolo Niceno-Constantinopolitano: Este credo es una declaración fundamental de la fe cristiana, recitado en la liturgia católica. Afirma la creencia en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra3. También proclama la fe en un solo Señor, Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, «Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consustancial con el Padre»3. Describe su encarnación por obra del Espíritu Santo en la Virgen María, su crucifixión, muerte, sepultura, resurrección al tercer día, ascensión al cielo y su futura venida para juzgar3. Finalmente, se afirma la fe en el Espíritu Santo como «Señor y dador de vida», que procede del Padre y del Hijo, y que ha hablado por los profetas3. Este credo también menciona la creencia en «una Iglesia santa, católica y apostólica», el bautismo para el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro3.
Símbolo de los Apóstoles: Es otro credo antiguo y fundamental, utilizado especialmente en el bautismo. Contiene la creencia en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la Virgen María, padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día, ascendió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre4. También incluye la fe en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna4.
La «Fe de Dámaso»: Una fórmula antigua que expresa la fe en un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, adorados y confesados como un solo Dios. Afirma que el Padre es quien engendra, el Hijo es el engendrado, y el Espíritu Santo no es engendrado ni ingénito, sino que procede del Padre y del Hijo, coeterno y coigual con ellos5. Destaca que los nombres propios para cada persona de la Trinidad son Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que esta Trinidad es un solo Dios porque comparten la misma naturaleza, sustancia y poder5.
Concilio de Letrán IV: Este concilio en 1215 afirmó una confesión de fe que subraya la unidad de Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada persona es distinta pero comparten una única esencia, sustancia o naturaleza simple6. El Padre no procede de nadie, el Hijo procede solo del Padre, y el Espíritu Santo procede de ambos por igual, eternamente sin principio ni fin. Son consustanciales, coiguales y coeternos, siendo un solo principio de todas las cosas6.
La creencia en la Santísima Trinidad
La confesión de fe es intrínsecamente trinitaria. Se cree firmemente en un solo Dios verdadero, eterno, inmutable, incomprensible, omnipotente e inefable, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas, pero una sola esencia, sustancia o naturaleza completamente simple7,6. Agustín de Hipona enfatiza que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios, coeternos y de una sola naturaleza, sin separación en tiempo o lugar8. Gregorio Taumaturgo también afirma la consustancialidad del Hijo y del Espíritu con el Padre, y que la sustancia de la Trinidad es una sola divinidad por naturaleza9.
