La frase aparece en el marco dramático de la última Cena. Jesús anuncia a los discípulos la proximidad de la pasión y les advierte de la acción de Satanás, que pretende poner a prueba su fidelidad. Entonces dirige a Pedro una advertencia y, al mismo tiempo, una promesa:
«Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para cribaros como trigo. Pero yo he rezado por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos».1
El plural inicial -«os ha pedido»- abarca al grupo de los discípulos, mientras que la oración de Jesús se dirige singularmente a Pedro. La misión confiada también a él aparece en singular: confirma a tus hermanos. La distinción manifiesta una responsabilidad particular de Pedro dentro del colegio apostólico.2,3
El mandato no ignora la fragilidad del apóstol. Jesús conoce de antemano su negación, pero también anuncia su conversión. La elección de Pedro no descansa en una perfección personal ya alcanzada, sino en la gracia de Cristo, que sostiene al discípulo débil y lo transforma en servidor de sus hermanos.2


