La función de la Santa Sede en el ámbito de la educación ha evolucionado a lo largo del tiempo. Originalmente, las tareas relacionadas con la educación estaban distribuidas entre varias congregaciones. Con la promulgación de la Constitución Apostólica Regimini Ecclesiae Universae en 1967, el Papa Pablo VI estableció la Sagrada Congregación para la Educación Católica, consolidando diversas responsabilidades en un solo dicasterio1. Esta congregación fue concebida para examinar cuestiones generales relativas a la educación y los estudios, y promover la cooperación con las Conferencias Episcopales, autoridades civiles y grupos nacionales e internacionales, coordinando esfuerzos para defender los derechos y la libertad de la escuela1.
El Papa Juan Pablo II, en su Constitución Apostólica Pastor Bonus de 1988, reafirmó y detalló las funciones de lo que entonces se denominó la Congregación para los Seminarios y las Instituciones de Estudio2. Este dicasterio tenía como objetivo garantizar un número suficiente de universidades eclesiásticas y católicas, así como otras instituciones educativas donde se pudieran profundizar las disciplinas sagradas y promover los estudios humanísticos y científicos, siempre respetando la verdad cristiana2. También se encargaba de erigir o aprobar universidades e instituciones eclesiásticas, ratificar sus estatutos y ejercer la máxima supervisión sobre ellas, asegurando la preservación de la integridad de la fe católica en la enseñanza de la doctrina2. Además, establecía las normas que rigen las escuelas católicas, colaborando con los obispos diocesanos para su establecimiento y fomento, e implementando la instrucción catequética y la atención pastoral en ellas3.
Más recientemente, con la reforma de la Curia Romana bajo el Papa Francisco, la Congregación para la Educación Católica se fusionó con el Pontificio Consejo para la Cultura para formar el Dicasterio para la Cultura y la Educación mediante la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, publicada el 19 de marzo de 2022. Esta nueva estructura busca integrar de manera más coherente la promoción de la cultura y la educación4.
