El éxodo y la preparación para la Tierra Prometida
Después de la liberación de la esclavitud en Egipto, los israelitas, bajo la guía de Moisés, cruzaron el desierto durante cuarenta años. Al arribar al Jordán, Dios ordenó a Josué que cruzara el río y condujera al pueblo a la posesión de Canaán, cumpliendo la promesa hecha a los patriarcas1.
Jericó: una ciudad estratégica y simbólica
Jericó, situada a orillas del Jordán, era una fortaleza con gruesas murallas de piedra y barro que representaba la primera barrera física y espiritual que los israelitas debían superar. Su conquista anunciaba la soberanía divina sobre la tierra prometida y la eliminación de los obstáculos que impiden la fe.

