Orígenes bíblicos y patrísticos
San Miguel aparece en el Antiguo Testamento como «uno de los principales príncipes» que protege al pueblo de Israel (Daniel 12, 1) y en el Apocalipsis como el ángel que derrota al dragón y a sus huestes (Ap 12, 7‑9)1. Desde los primeros siglos, la Iglesia reconoció su autoridad como Archistrategos Theou – el comandante supremo del ejército celestial – y comenzó a celebrar su fiesta el 29 de septiembre, fecha que se mantiene en el calendario litúrgico actual2.
Evolución del culto popular
Durante la Edad Media, la devoción a San Miguel se expandió mediante la construcción de santuarios (por ejemplo, el Michaelion en Constantinopla) y la incorporación de himnos y cantos litúrgicos que alaban su victoria sobre el mal3. En la tradición occidental, la dedicación de la basílica de San Miguel en Monte Sant’Angelo (8 de mayo) marcó la institucionalización de la fiesta y la veneración del arcángel como protector de los fieles4.

