Primeras manifestaciones y la influencia de San Juan Eudes
Aunque la referencia explícita al «corazón de María» aparece escasamente en los primeros siglos del cristianismo, la devoción se popularizó a partir del siglo XVII gracias a San Juan Eudes, quien fundó la Sociedad del Corazón Admirable de la Madre de Dios y estableció la primera fiesta oficial del Corazón de María en 16481. Su obra sentó las bases para la expansión posterior de la devoción y su reconocimiento litúrgico.
Aprobación papal y expansión mundial
El Papa Pío XII consagró a la Iglesia y a la humanidad al Inmaculado Corazón de María el 31 de octubre de 1942, en conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la aparición de Fátima2. Esta consagración fue renovada por el Papa Pío XI en 1964 y posteriormente por varios pontífices, subrayando la continuidad del acto como señal de unión entre la Iglesia y la Madre de Dios3.
En 1986, el Papa Juan Pablo II destacó la importancia de la devoción al corazón de María como «instrumento único para acercarnos al Hijo» y la vinculó estrechamente con la misión redentora de Cristo4. Más recientemente, el Papa Francisco reiteró la necesidad de transformar los corazones mediante la entrega al Inmaculado Corazón, especialmente en contextos de conflicto y sufrimiento, como la guerra en Ucrania5.

