Consagración del mundo realizada por Pío XII
Pío XII consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María durante la Segunda Guerra Mundial. Juan Pablo II recordó que el pontífice quiso consagrar el género humano y, de manera particular, a los pueblos de Rusia.
Este acto pontificio situó la devoción al Inmaculado Corazón dentro de una perspectiva universal. La oración no se dirigía únicamente a un país, sino a toda la humanidad, con una atención especial a los pueblos sometidos a sufrimientos religiosos, políticos y sociales.
La carta apostólica Sacro vergente anno de 1952
El 7 de julio de 1952, Pío XII publicó la carta apostólica Sacro vergente anno, dirigida a los pueblos de Rusia. El documento nació en un contexto marcado por la persecución religiosa y por la expansión de sistemas políticos ateos. El Papa expresó su cercanía paternal a quienes, aunque separados de la Sede Apostólica por circunstancias históricas, conservaban el nombre cristiano y afrontaban grandes dificultades para vivir y transmitir la fe.,
Pío XII pidió que la verdad cristiana recuperase fuerza entre los pueblos de Rusia, que los católicos perseverasen en la fe y que la libertad religiosa fuese restituida. También vinculó la paz con la justicia, la caridad y la concordia entre los pueblos.
En la parte central del documento, el Papa consagró todos los pueblos de Rusia al Inmaculado Corazón de María. Su intención incluía la obtención de una paz verdadera, la concordia fraterna, la libertad y la consolidación del Reino de Cristo, entendido como reino de verdad, vida, santidad, gracia, justicia, amor y paz.
La consagración de 1952 posee, por tanto, un carácter claramente espiritual y pastoral. Pío XII no presentó el acto como una operación diplomática, sino como una súplica confiada a la intercesión de María en favor de un pueblo sometido a graves sufrimientos.