La Iglesia Católica ve la vida cristiana como una vocación a la santidad, y los consejos evangélicos son el camino privilegiado para alcanzarla2. La enseñanza de la Iglesia, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, subraya que la tarea de la evangelización depende de la santidad de vida3,4.
La Llamada a la Perfección
La vocación a la santidad es universal para todos los miembros del Pueblo de Dios2, pero los consejos evangélicos representan una forma específica y profunda de vivir la fidelidad a Jesús4.
Fundamento Bíblico: Los consejos se derivan de las enseñanzas y el ejemplo de Jesucristo en los Evangelios. Por ejemplo, la invitación a la pobreza se encuentra en el llamado al joven rico: «Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme» (Mateo 19:21). La castidad consagrada se apoya en el pasaje sobre los que se hacen eunucos por el Reino de los Cielos (Mateo 19:12), y la obediencia en la propia vida de Cristo, quien fue obediente hasta la muerte5.
Camino de Santidad: La santidad de vida es esencial para la evangelización, ya que el Evangelio debe ser proclamado por el testimonio de una vida cristiana vivida en fidelidad al Señor Jesús3. El Papa Pablo VI, en su tratado sobre la evangelización, insistió en que la evangelización efectiva depende de la santidad de vida3,4. El mundo espera de los evangelizadores la sencillez de vida, el espíritu de oración, la caridad hacia todos, especialmente hacia los más humildes y los pobres, la obediencia, la humildad, el desprendimiento y el sacrificio4. Sin esta marca de santidad, la palabra cristiana corre el riesgo de ser vana y estéril4.
La Vida Consagrada y la Iglesia
Los consejos evangélicos se viven de manera especial en la vida consagrada, donde los fieles, a través de votos o promesas, se comprometen a observarlos. Estos votos son un medio para superar la dicotomía entre el Evangelio y la vida del cristiano, inaugurando una «nueva manera de ser, de vivir juntos, que el Evangelio inaugura»2.
El compromiso con los consejos evangélicos es una respuesta a la llamada a la conversión radical, un profundo cambio de mente y corazón, que el Evangelio llama metanoia5.
