Antecedentes conciliares
Los concilios antiguos utilizaron diversas formas literarias para expresar su enseñanza: credos, cartas sinodales, cánones, decretos y definiciones. La denominación específica de constitución dogmática adquirió especial relieve en la época moderna, cuando los concilios empezaron a organizar de modo más sistemático sus documentos doctrinales.
Los concilios de Letrán, Lyon y el V de Letrán emplearon constituciones para tratar importantes cuestiones doctrinales y disciplinares. El género alcanzó una formulación particularmente clara en el Concilio Vaticano I.
El Concilio Vaticano I
El Concilio Vaticano I preparó numerosos proyectos de constituciones dogmáticas, disciplinares y jurídicas. La interrupción del concilio por la guerra franco-prusiana impidió completar todo el programa previsto, pero el concilio promulgó dos constituciones dogmáticas:
Dei Filius trató la relación entre la fe y la razón, la Revelación divina y la posibilidad de conocer a Dios. Pastor aeternus definió el primado de jurisdicción del papa y la infalibilidad pontificia bajo las condiciones propias de una declaración ex cathedra. El documento afirmó asimismo que el carisma pontificio protege la transmisión e interpretación del depósito apostólico, no la creación de nuevas doctrinas.,
El Concilio Vaticano II
El Concilio Vaticano II promulgó cuatro documentos con el título de constitución:
El propio concilio distinguió sus títulos y su orientación. Dos documentos recibieron expresamente el calificativo de dogmáticos, uno el de pastoral y otro el de constitución sin adjetivo.
Las constituciones dogmáticas del Vaticano II
Lumen gentium
Lumen gentium expone la naturaleza y la misión de la Iglesia, su relación con Cristo, la vocación universal a la santidad, la estructura jerárquica, la función de los obispos, la dignidad de los laicos y el papel de la Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia.
El concilio emplea repetidamente fórmulas como enseña para presentar doctrinas eclesiológicas. Entre sus enseñanzas doctrinales figura la necesidad de la Iglesia para la salvación y la sacramentalidad del episcopado.
La designación dogmática no significa que cada párrafo de Lumen gentium constituya una definición solemne. La autoridad de sus afirmaciones debe valorarse atendiendo a la intención concreta del concilio y al grado de asentimiento exigido por cada enseñanza.
Dei Verbum
Dei Verbum trata la Revelación divina, su transmisión mediante la Sagrada Escritura y la Tradición, la inspiración bíblica, la interpretación de la Biblia y la relación entre el Magisterio y la Palabra de Dios.
El documento pertenece al Magisterio supremo de la Iglesia y ofrece una enseñanza doctrinal de gran autoridad. Sin embargo, la interpretación de sus diferentes afirmaciones requiere distinguir entre definiciones, enseñanzas doctrinales, explicaciones teológicas y orientaciones pastorales.