La Biblia llama al santuario Tabernáculo y también Tienda del encuentro. El segundo nombre expresa su sentido religioso: no era solo una construcción destinada a guardar objetos sagrados, sino el lugar dispuesto para el encuentro entre Dios y su pueblo. La denominación «tienda de la presencia» recoge esa dimensión teológica.1
La palabra Shekiná, empleada en la tradición judía para hablar de la presencia o morada divina, ayuda a expresar esta idea, aunque no es el nombre que el relato del Éxodo da a la tienda. Desde la perspectiva católica, el Tabernáculo del desierto pertenece a la historia de la alianza de Israel; no debe confundirse con el tabernáculo de las iglesias católicas, donde se reserva la Eucaristía. La reserva eucarística y la adoración de Cristo presente bajo las especies del pan consagrado tienen su propio significado cristiano.2




