Contenido de los Diez Mandamientos

Los Diez Mandamientos, también conocidos como el Decálogo, constituyen el núcleo de la Ley moral revelada por Dios a Moisés en el monte Sinaí, según se relata en el Éxodo (20,2-17) y el Deuteronomio (5,6-21). En la tradición católica, representan la expresión privilegiada de la ley natural inscrita en el corazón humano, adaptada y elevada por la Revelación divina.1,2 Su contenido se divide en dos tablas: los primeros tres preceptos regulan la relación con Dios, fomentando el amor y la adoración debidos al Creador; los restantes siete orientan la convivencia con el prójimo, protegiendo bienes esenciales como la vida, la familia, la verdad y la propiedad. Jesús los reafirma en el Evangelio (Mt 19,16-21), presentándolos como camino esencial hacia la vida eterna, y la Iglesia los enseña como fundamento perenne de la moral cristiana, iluminados por la gracia del Nuevo Testamento.3,4
Tabla de contenido
Origen bíblico del Decálogo
El Decálogo se revela en dos pasajes principales de la Escritura: Éxodo 20,1-17 y Deuteronomio 5,6-21. Dios lo promulga directamente a Moisés ante todo el pueblo israelita, tras liberarlos de la esclavitud en Egipto, como pacto fundacional de la Alianza. El término «Decálogo» significa literalmente «diez palabras», destacando su carácter conciso y normativo.2
Estos preceptos no son meras normas arbitrarias, sino una luz para la conciencia, que prohíben lo contrario al amor a Dios y al prójimo, y prescriben lo esencial para la vocación humana creada a imagen de Dios.5 Forman la primera etapa de la Ley revelada, completada por Jesús, quien no la suprime sino que la plenifica en el amor (Mt 5,17).6
Significado teológico y moral
En la doctrina católica, los Diez Mandamientos resumen los principios de la vida moral válidos para todo ser humano, independientemente de su fe.7 Son reflexiones del mandamiento único del bien de la persona, protegiendo su dignidad espiritual y corporal en relación con Dios, el prójimo y el mundo creado.3
El Catecismo de la Iglesia Católica los expone como base de la catequesis moral, ocupando un lugar central desde San Agustín hasta los catecismos modernos.8 Representan el inicio de la libertad, liberando de crímenes graves como el homicidio o el adulterio, para elevarse hacia la perfección evangélica.3 Su observancia es condición básica para el amor al prójimo y prueba de ese amor, como enseña San Agustín.3
División tradicional en la Iglesia católica
La Iglesia católica agrupa los Diez Mandamientos en dos tablas, siguiendo la tradición patrística y litúrgica:
Primera tabla: Amor a Dios (preceptos 1-3)
Estos mandamientos exigen el reconocimiento exclusivo de Dios como único Señor, regulando el culto y la santificación personal.
Segunda tabla: Amor al prójimo (preceptos 4-10)
Protegen bienes humanos fundamentales: autoridad familiar, vida, sexualidad, propiedad, verdad y deseos desordenados.
Esta división difiere de la tradición protestante, que separa el primer y segundo mandamiento católicos, uniendo el noveno y décimo. La versión católica se basa en la Septuaginta y la Vulgata, enfatizando la unidad temática.8
Detalle de cada mandamiento
1. Yo soy el Señor tu Dios… No tendrás otros dioses delante de mí (Éx 20,2-6)
Este precepto afirma la unicidad de Dios y prohíbe la idolatría, incluyendo supersticiones y confianza exclusiva en criaturas. Exige fe absoluta y rechazo de todo lo que usurpe el primado divino.5 Jesús lo vincula al «solo Dios es bueno» (Mt 19,17).9
«Los diferentes mandamientos del Decálogo son realmente solo tantas reflexiones del único mandamiento sobre el bien de la persona».3
2. No tomarás el nombre de Dios en vano (Éx 20,7)
Prohíbe el uso irreverente del nombre divino, juramentos falsos, blasfemias o promesas vanas. Obliga al respeto sagrado de Dios en el lenguaje y las invocaciones.6
3. Santificarás las fiestas (Éx 20,8-11)
Manda dedicar tiempo al culto, especialmente el domingo como día del Señor, descansando del trabajo servil para la oración y la familia. Eleva el sábado judío al Día de la Resurrección.6
4. Honrarás a tu padre y a tu madre (Éx 20,12)
Primero con promesa de longevidad, exige respeto, obediencia y cuidado a los padres, extendido a la autoridad legítima. Fundamento de la sociedad familiar.3,4
5. No matarás (Éx 20,13)
Tutela la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Prohíbe homicidio directo, aborto, eutanasia, genocidio y actos que atenten gravemente contra la salud.3
6. No cometerás actos impuros (Éx 20,14)
Protege la unión conyugal exclusiva e indivisible. Condena adulterio, fornicación, pornografía y todo uso del sexo fuera del matrimonio ordenado a la procreación y donación mutua.3
7. No hurtarás (Éx 20,15)
Garantiza el derecho a la propiedad privada y el bien común. Prohíbe robo, fraude, usura injusta, explotación laboral y daños a bienes ajenos.6
8. No darás falso testimonio ni mentirás (Éx 20,16)
Defiende la verdad como bien del prójimo. Impide mentira, calumnia, difamación, perjurio y manipulación informativa.3
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros (Éx 20,17)
Regula el deseo conyugal, prohibiendo la codicia lujuriosa que objetiviza a la persona.6
10. No codiciarás los bienes ajenos (Éx 20,17)
Combate la envidia y avaricia, fomentando el desapego y la generosidad.6
Enseñanza de Jesús y la Iglesia
Jesús responde al joven rico: «Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mt 19,17), enumerando varios de la segunda tabla y culminando en «amarás a tu prójimo como a ti mismo».3,4 No los enumera exhaustivamente, pero subraya su centralidad como interpretación del «Yo soy el Señor tu Dios».3
La Veritatis Splendor de Juan Pablo II reafirma su inmutabilidad, rechazando excepciones a males intrínsecos.10 El Catecismo los integra en la catequesis bautismal y la vida cristiana, junto a la oración y sacramentos.11 Son «brújula» en la sociedad moderna, ante cambios morales confusos.12
Aplicación en la vida contemporánea
Hoy, los Diez Mandamientos iluminan dilemas éticos: bioética, justicia social, ecología humana. La Iglesia los predica como vía a la santidad, plenificados por las Bienaventuranzas y el amor evangélico.13,14
En resumen, el contenido de los Diez Mandamientos es el pilar de la moral católica, guiando hacia la libertad verdadera y la comunión con Dios. Su estudio y práctica, iluminados por Cristo, conducen a la vida eterna.
Citas
Sección II: los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2080 (1992). ↩
Sección II: los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2056 (1992). ↩ ↩2
Capítulo I - «Maestro, ¿qué bien debo hacer…?» (Mt 19,16) - Cristo y la respuesta a la pregunta sobre moralidad - «Si deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mt 19,17), Papa Juan Pablo II. Veritatis Splendor, § 13. ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8 ↩9 ↩10 ↩11
Capítulo I - «Maestro, ¿qué bien debo hacer…?» (Mt 19,16) - Cristo y la respuesta a la pregunta sobre moralidad - «Alguien se le acercó…» (Mt 19,16), Papa Juan Pablo II. Veritatis Splendor, § 6. ↩ ↩2 ↩3
Sección I: la vida de vocación del hombre en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1962 (1992). ↩ ↩2
Papa Juan Pablo II. 6 de junio de 1999: Viaje apostólico a Polonia, Elbląg - Homilía. ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6
Sección I: la vida de vocación del hombre en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2049 (1992). ↩
Sección II: los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2065 (1992). ↩ ↩2
Capítulo I - «Maestro, ¿qué bien debo hacer…?» (Mt 19,16) - Cristo y la respuesta a la pregunta sobre moralidad - «Solo hay uno que es bueno» (Mt 19,17), Papa Juan Pablo II. Veritatis Splendor, § 10. ↩
Capítulo III - «No sea que la cruz de Cristo quede vacía de su poder» (1 Cor 1,17) - Bien moral para la vida de la Iglesia y del mundo - Nuestras propias responsabilidades como pastores, Papa Juan Pablo II. Veritatis Splendor, § 115. ↩
Capítulo III - Fe, oración y el decálogo, Papa Francisco. Lumen Fidei, § 46 (2013). ↩
Papa Juan Pablo II. Visita pastoral a Ucrania: Encuentro con jóvenes frente a la Iglesia de la Natividad de la Madre de Dios, en la explanada de Sykhiv, Leópolis (26 de junio de 2001) - Discurso, § 4 (2001). ↩
William E. May. La «Nueva» Evangelización, Vida Moral Católica a la Luz de Veritatis Splendor y la Familia, § 4 (2004). ↩
Robert Barron. El humanismo cristiano de Karol Wojtyla y Tomás de Acuña, § 12 (2005). ↩
