1. Yo soy el Señor tu Dios… No tendrás otros dioses delante de mí (Éx 20,2-6)
Este precepto afirma la unicidad de Dios y prohíbe la idolatría, incluyendo supersticiones y confianza exclusiva en criaturas. Exige fe absoluta y rechazo de todo lo que usurpe el primado divino. Jesús lo vincula al «solo Dios es bueno» (Mt 19,17).
«Los diferentes mandamientos del Decálogo son realmente solo tantas reflexiones del único mandamiento sobre el bien de la persona».
2. No tomarás el nombre de Dios en vano (Éx 20,7)
Prohíbe el uso irreverente del nombre divino, juramentos falsos, blasfemias o promesas vanas. Obliga al respeto sagrado de Dios en el lenguaje y las invocaciones.
3. Santificarás las fiestas (Éx 20,8-11)
Manda dedicar tiempo al culto, especialmente el domingo como día del Señor, descansando del trabajo servil para la oración y la familia. Eleva el sábado judío al Día de la Resurrección.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre (Éx 20,12)
Primero con promesa de longevidad, exige respeto, obediencia y cuidado a los padres, extendido a la autoridad legítima. Fundamento de la sociedad familiar.,
5. No matarás (Éx 20,13)
Tutela la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Prohíbe homicidio directo, aborto, eutanasia, genocidio y actos que atenten gravemente contra la salud.
6. No cometerás actos impuros (Éx 20,14)
Protege la unión conyugal exclusiva e indivisible. Condena adulterio, fornicación, pornografía y todo uso del sexo fuera del matrimonio ordenado a la procreación y donación mutua.
7. No hurtarás (Éx 20,15)
Garantiza el derecho a la propiedad privada y el bien común. Prohíbe robo, fraude, usura injusta, explotación laboral y daños a bienes ajenos.
8. No darás falso testimonio ni mentirás (Éx 20,16)
Defiende la verdad como bien del prójimo. Impide mentira, calumnia, difamación, perjurio y manipulación informativa.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros (Éx 20,17)
Regula el deseo conyugal, prohibiendo la codicia lujuriosa que objetiviza a la persona.
10. No codiciarás los bienes ajenos (Éx 20,17)
Combate la envidia y avaricia, fomentando el desapego y la generosidad.