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Cruz

Controversia de María como corredentora

La controversia de María como corredentora es un debate teológico en la doctrina católica que gira en torno al título de corredentora atribuido a la Virgen María, refiriéndose a su cooperación única y subordinada en la obra redentora de Jesucristo. Surgido en la Edad Media, este término ha sido empleado por varios papas, pero no ha sido definido como dogma por la Iglesia, que enfatiza la unicidad de Cristo como único Redentor. Documentos recientes como la Nota doctrinal Mater Populi fidelis del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (2025) aclaran su significado histórico y rechazan su elevación dogmática por razones pastorales, ecuménicas y doctrinales, promoviendo en su lugar títulos como Mediadora o Madre de Dios. Esta discusión destaca la mariología católica, equilibrando la devoción popular con la primacía cristológica.1,2,3

Tabla de contenido

Orígenes históricos del título

El concepto de la cooperación de María en la salvación se remonta a los primeros siglos del cristianismo, aunque el término corredentora aparece más tarde. En la Antigüedad tardía, la devoción a la Virgen se evidenció en la dedicación de iglesias en su honor, como la de Éfeso (431) o las de Constantinopla en el siglo V, reflejando su rol como Madre de Dios (Theotokos).1 San Cirilo de Alejandría ya exaltaba su figura en himnos y concilios.

Durante la Anunciación, el consentimiento de María (fiat) se considera esencial para la Encarnación, como subrayan los Padres de la Iglesia. Santo Tomás de Aquino afirma que la redención dependía del de María, previsto eternamente por Dios, aunque no condicionado por él.4 Este acto inicial marca el inicio de su colaboración materna, no como igual a Cristo, sino como instrumento divino.

En la Edad Media, la piedad se centra en la compasión de María bajo la Cruz, su co-sufrimiento (compassio), que inspira el título. San Bernardo de Claraval (siglo XII) describe su rol al pie de la cruz, precursor del término.5 El título Redemptrix (Madre del Redentor) surge en el siglo X, evolucionando a corredentora en el siglo XV en un himno anónimo de Salzburgo, como corrección para evitar ambigüedades.2,3

Desarrollo teológico

La teología mariológica distingue la redención objetiva (obra de Cristo en la Cruz) de la subjetiva (aplicación de sus frutos). María participa en la primera de forma única y subordinada, como madre que ofrece a su Hijo y une sus dolores a los suyos.5,6

San Agustín ya la llama cooperadora en la redención (De Sancta Virginitate), enfatizando su acción conjunta pero inferior.7 En la escolástica, se articulan tres interpretaciones de corredentora:

Juan Pablo II, en su catequesis mariana, precisa que María cooperó durante el evento salvífico, no después como los fieles, abarcando toda la obra de Cristo por su maternidad divina: nacimiento, presentación en el templo y Cruz.5,6 Cita Lumen gentium 61: María cooperó «de modo enteramente singular» en la obra del Salvador.6

Esta participación se extiende a los tres oficios de Cristo (profético, sacerdotal y real), con María como profetisa, sacerdotisa materna y reina.5

Uso en el Magisterio papal

Varios pontífices han empleado el título corredentora, siempre contextualizado.

Pío X y Pío XI

San Pío X lo aprueba en decretos de la Sagrada Congregación de Ritos y el Santo Oficio (1908-1913).8 Pío XI lo usa en documentos como el Breve sobre Pompeya (1925): María se convirtió en corredentora en el Calvario, cooperando con el corazón traspasado.2 Lo repite en mensajes radiales y alocuciones (1933-1935).2

Juan Pablo II

El papa polaco lo menciona al menos siete veces (1980-1991), vinculándolo al valor salvífico del sufrimiento unido a Cristo.2 En la audiencia del 9 de abril de 1997, titulada «María: Cooperadora singular en la Redención», aclara: «Ella sola fue asociada de este modo al sacrificio redentor que mereció la salvación de todos los hombres».5,6 Sin embargo, tras una reunión de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1996), deja de usarlo, ausente en Redemptoris Mater (1987).2

Pío XII evita el término en Haurietis Aquas (1956), priorizando la cristología.2

Concilio Vaticano II y postconcilio

Lumen gentium (1964) evita corredentora por motivos dogmáticos, pastorales y ecuménicos.2,9 En su lugar, describe a María como «asociada generosamente» por obediencia, fe y caridad (LG 61), y cooperadora en la Iglesia (LG 53, 63).9 Subraya su maternidad espiritual y rol en la redención, pero siempre subordinado a Cristo.

Pablo VI enseña que todo en María «se refiere a Cristo y depende de él», adornada por el Padre para la maternidad.3

Argumentos a favor y en contra

A favor

Promotores como el movimiento Vox Populi Mariae Mediatrice piden un dogma para exaltar su cooperación única, basada en tradición litúrgica y magisterial.2 Destacan su co-redención como expresión de piedad medieval y moderna.

En contra

Críticas temen equiparar a María con Cristo, oscureciendo su unicidad (Act. 4:12). Cardenal Ratzinger (1996) objeta: el significado no es claro ni la doctrina madura para dogma.2 Francisco (2019-2021) prefiere títulos como Discípula y Madre.2 La nota Mater Populi fidelis (2025) resume: el título es legítimo en sentido subordinado, pero no dogmático, para evitar malentendidos ecuménicos y enfatizar la primacía de Cristo.2,3,8

Nota doctrinal Mater Populi fidelis (2025)

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, bajo el papa León XIV, publica esta nota el 4 de noviembre de 2025, analizando títulos como corredentora y mediatrix. Reconoce su uso histórico desde el siglo XV, pero concluye:

El título «corredentora» no pertenece al Depositum Fidei. Su doctrina no está suficientemente clara en Escritura y Tradición apostólica.2

Destaca la Inmaculada Concepción como prueba de que María es primero redimida por Cristo.3 Propone cooperación trinitaria: iniciativa del Padre, kenosis del Hijo, gracia del Espíritu.3 Recomienda evitar definiciones dogmáticas para favorecer unidad eclesial.

Estado actual en la Iglesia católica

Hoy, la Iglesia no define corredentora como dogma. La Congregación para la Doctrina de la Fe (1996-2025) desaconseja peticiones populares.2 La mariología postconciliar privilegia Lumen gentium y encíclicas como Redemptoris Mater. La devoción persiste en oraciones y santuarios, pero subordinada a la cristología.

Teólogos como Manfred Hauke defienden su legitimidad teológica, distinguiéndola de la co-redención cristiana ordinaria.5

En resumen, la controversia refleja el equilibrio mariológico: exaltar a María sin eclipsar a Cristo. Futuras declaraciones podrían clarificarla, pero priorizando la comunión eclesial.

Citas

  1. Devoción a la Santa Virgen María, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Devoción a la Santa Virgen María (1913). 2

  2. Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Mater Populi fidelis – Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos respecto a la cooperación de María en la obra de salvación (4 de noviembre de 2025), § 21 (2025). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14

  3. Títulos que se refieren a la cooperación de María en la salvación, Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Mater Populi fidelis – Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos respecto a la cooperación de María en la obra de salvación (4 de noviembre de 2025), § 5 (2025). 2 3 4 5 6

  4. La Anunciación, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §La Anunciación (1913).

  5. Participación en los tres oficios de Jesús, Manfred Hauke. Mediación materna de María en Cristo: una reflexión sistemática, § 9 (2009). 2 3 4 5 6

  6. La cooperación de María es totalmente única, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 9 de abril de 1997, § 2 (1997). 2 3 4

  7. La cooperación de María es totalmente única, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 9 de abril de 1997, § 1 (1997).

  8. Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Mater Populi fidelis – Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos respecto a la cooperación de María en la obra de salvación (4 de noviembre de 2025), § 20 (2025). 2 3 4 5

  9. La cooperación de María es totalmente única, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 9 de abril de 1997, § 4 (1997). 2