La persecución y la expansión del cristianismo
Tras el martirio de Esteban, la Iglesia primitiva sufre una gran persecución que dispersa a los creyentes por Judea y Samaria1. Los apóstoles permanecen en Jerusalén, mientras que los cristianos «van de pueblo en pueblo proclamando la palabra»1. En este clima, el Espíritu Santo impulsa a los discípulos a llevar el Evangelio más allá de los límites judíos.
El eunuco etíope
El eunuco es descrito como «un oficial de la reina de los etíopes, encargado de todo su tesoro» y «que había venido a Jerusalén a adorar»1. Su posición social y su origen africano subrayan la universalidad del mensaje cristiano.
