La expresión coordinador de pastoral designa una función de servicio y organización dentro de la vida de la Iglesia. No describe por sí sola un grado del sacramento del orden ni identifica necesariamente un único puesto con idénticas competencias en todas las comunidades. El alcance concreto de la función depende del ámbito en el que se ejerza: una parroquia, una diócesis, una comunidad religiosa o un sector pastoral específico. La Iglesia articula su misión mediante distintos servicios y tareas, y necesita coordinarlos para que contribuyan a una acción evangelizadora común.1
La coordinación pastoral responde a una concepción de la Iglesia como comunidad de fieles llamada a participar en la misión. Por ello, no consiste simplemente en distribuir encargos o confeccionar calendarios. Busca poner en relación los carismas, ministerios y actividades, promover la colaboración y orientar el trabajo compartido hacia objetivos pastorales. Una pastoral de conjunto procura integrar las dimensiones de comunión, misión, anuncio y celebración, y conectar la acción parroquial con los demás niveles de la Iglesia.2

