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Cornelio el centurión

Cornelio el centurión fue un oficial romano destinado en Cesarea, conocido por el relato de su encuentro con el apóstol Pedro en los Hechos de los Apóstoles. La acogida del Evangelio por parte de Cornelio y de su casa, junto con la recepción del Espíritu Santo y el bautismo, constituye un episodio decisivo en la incorporación de los gentiles a la Iglesia.1,2

Peter Baptizing the Centurion Cornelius
Ver información de la imagenPedro bautizando al centurión Cornelio, hacia 1709. http://www.istrianet.org/istria/illustri/trevisani/works.htm, Francesco Trevisani, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCornelio el centurión
CategoríaPersona
DescripciónOficial romano en Cesarea cuyo encuentro con el apóstol Pedro marcó la incorporación de los gentiles a la Iglesia
ReferenciasHechos de los Apóstoles, capítulo 10 y 11
Contexto HistóricoÉpoca del Nuevo Testamento, en la provincia romana de Judea.
Importancia EclesialEpisodio decisivo en la incorporación de los gentiles a la Iglesia y el comienzo de la conciencia sobre su universalidad.
LugarCesarea
Personas RelacionadasApóstol Pedro, Juan Pablo II
RepresentaciónAsociado con su condición de centurión y la recepción del Evangelio.
TipoFigura bíblica, Personaje del Nuevo Testamento

Tabla de contenido

Identidad y contexto

Los Hechos de los Apóstoles presentan a Cornelio como centurión de la cohorte llamada Itálica, con destino en Cesarea, ciudad de la provincia romana de Judea. Lo describen como un hombre piadoso y temeroso de Dios, que daba limosnas generosamente al pueblo y rezaba con frecuencia. También gozaba de buena reputación entre los judíos.1,3

Cornelio era gentil, es decir, no pertenecía al pueblo judío. Su devoción al Dios de Israel y su relación de respeto con la comunidad judía lo situaban entre los llamados tradicionalmente temerosos de Dios: gentiles que veneraban al Dios único sin incorporarse plenamente al judaísmo mediante la circuncisión. La identificación de Cornelio con este grupo es una interpretación histórica del pasaje, no una denominación que los Hechos le apliquen expresamente.1,3

El relato no ofrece datos biográficos sobre su nacimiento, su carrera militar posterior ni su muerte. Tampoco precisa cuándo ocurrió el episodio. Su importancia procede, sobre todo, del lugar que ocupa su conversión en la historia de la Iglesia apostólica.

El encuentro con Pedro

La visión de Cornelio

Mientras rezaba, hacia las tres de la tarde, Cornelio tuvo una visión en la que un ángel le pidió que enviara mensajeros a Jope para buscar a Pedro, que se alojaba en casa de Simón, un curtidor. Cornelio obedeció y mandó a dos servidores y a un soldado piadoso que estaba a su servicio.1

El ángel le comunicó que sus oraciones y sus limosnas habían llegado ante Dios. La escena presenta la piedad de Cornelio como preparación para escuchar el mensaje cristiano, que Pedro debía llevarle. Cuando los mensajeros llegaron a Jope, Pedro recibió en una visión la orden de no llamar profano o impuro a lo que Dios había purificado. El Espíritu Santo le indicó después que acompañara a los enviados sin vacilar.1

La llegada a Cesarea

Pedro viajó a Cesarea acompañado por algunos cristianos de Jope. Cornelio lo esperaba y había reunido en su casa a parientes y amigos cercanos. Al llegar el apóstol, el centurión cayó a sus pies, pero Pedro le pidió que se levantara y le recordó que él también era un hombre.1

Pedro explicó a los presentes que Dios le había enseñado a no considerar impura a ninguna persona. Cornelio, por su parte, contó la visión del ángel y declaró que todos se encontraban reunidos ante Dios para escuchar cuanto el Señor hubiera mandado decir al apóstol.1

La predicación de Pedro

Pedro comenzó afirmando que Dios no hace distinciones entre las personas y que, en toda nación, quien le teme y practica la justicia puede ser acogido por él. A continuación anunció a Jesucristo: su actividad en Galilea y Judea, su muerte, su resurrección y la misión encomendada a los apóstoles de dar testimonio de él. Concluyó proclamando que quienes creen en Cristo reciben el perdón de los pecados por su nombre.1

El discurso vincula la apertura a los gentiles con el anuncio central del Evangelio. Cornelio y los suyos no aparecen como destinatarios de un mensaje distinto, sino como oyentes llamados a recibir la misma buena noticia sobre Jesús que Pedro predicaba a otros.1

El Espíritu Santo y el bautismo

Mientras Pedro todavía hablaba, el Espíritu Santo descendió sobre quienes escuchaban. Los cristianos judíos que acompañaban a Pedro quedaron sorprendidos al ver que también los gentiles recibían ese don; los oyeron hablar en lenguas y alabar a Dios. Pedro preguntó entonces si alguien podía negar el agua del bautismo a quienes habían recibido el Espíritu Santo como ellos. Después ordenó que los bautizaran en el nombre de Jesucristo.1

El episodio presenta, en ese orden, la predicación, la venida del Espíritu Santo y el bautismo de Cornelio y de los reunidos en su casa. Pedro reconoció la acción de Dios en ellos y no puso como condición previa la circuncisión ni la observancia de las prescripciones rituales judías para recibir el bautismo.1,4

Importancia para la Iglesia

La incorporación de los gentiles

La conversión de Cornelio marcó un momento decisivo en la expansión de la Iglesia más allá de la comunidad judía. Los cristianos de origen judío cuestionaron a Pedro por haber entrado en casa de incircuncisos y haber comido con ellos. En Jerusalén, Pedro relató la visión que había tenido, la instrucción del Espíritu y la recepción del mismo don por parte de los gentiles. Al oír su explicación, los presentes alabaron a Dios porque también a los gentiles les había concedido la conversión que conduce a la vida.4

La apertura no significaba que la Iglesia abandonara su raíz judía, sino que reconocía que la pertenencia al pueblo de Dios no quedaba restringida a quienes procedían de Israel o asumían las obligaciones rituales de la Ley mosaica. La recepción de Cornelio anticipó la misión cristiana dirigida a todos los pueblos. Juan Pablo II describió el episodio como un momento decisivo en la historia de la salvación y como el comienzo de una conciencia más clara de la universalidad de la Iglesia.2,5

El caso de Cornelio tampoco presenta a Pedro como alguien que actuara por iniciativa aislada: el relato atribuye al Espíritu Santo tanto la preparación del apóstol como la recepción de los gentiles. En su explicación ante la comunidad de Jerusalén, Pedro sostuvo que no podía obstaculizar a Dios después de que este hubiera concedido a los gentiles el mismo don que a los creyentes judíos.1,4

Relación con la misión cristiana

Los pontífices Juan Pablo II y Juan Pablo II han presentado en distintas intervenciones el episodio como un paso inicial de la misión de la Iglesia ad gentes, expresión latina que significa «hacia los pueblos» o «a las naciones». La recepción de Cornelio mostró que el Evangelio debía anunciarse sin distinción de origen étnico o cultura.6,7

La escena también enlaza con el posterior desarrollo de la misión entre los gentiles. La Catholic Encyclopedia de 1913 relacionó el episodio con la controversia sobre la observancia de la Ley mosaica y con la resolución posterior de esas cuestiones en el Concilio de Jerusalén.3

Tradiciones sobre su vida posterior

Una tradición antigua atribuyó a Cornelio el episcopado de Cesarea; otra lo presentó como obispo de Escepsis, en Misia. Estas noticias proceden de tradiciones distintas y no forman parte del relato de los Hechos de los Apóstoles.3

Representación cristiana

La iconografía cristiana suele asociar a Cornelio con su condición de centurión y con el episodio de su recepción del Evangelio. Su figura recuerda especialmente la apertura de la comunidad cristiana a los pueblos gentiles y el papel de Pedro en ese acontecimiento. En el relato bíblico, el centurión aparece ante todo como un hombre de oración y generosidad que, al escuchar el anuncio de Cristo, reúne a los suyos y recibe con ellos el bautismo.1,5

Citas y referencias

  1. Hechos.10, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Hechos 10 (1993). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 6 de diciembre de 1989, 2 (1989). 2
  3. Cornelio, Enciclopedia Católica, Cornelio (1913). 2 3 4
  4. Hechos.11, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Hechos 11 (1993). 2 3
  5. Papa Juan Pablo II. 28 de mayo de 2000: Jubileo de la diócesis de Roma - Homilía, 2 (2000). 2
  6. Papa Juan Pablo II. 8 de mayo de 1994: Celebración eucarística de clausura del Sínodo Africano - Homilía, 3 (1994).
  7. Capítulo 1 - Un momento histórico de gracia - Dios quiere salvar a África, Papa Juan Pablo II. Ecclesia in Africa, 28 (1995).
Modificado el 8 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.87 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/8jmsd7wjm

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