Los Hechos de los Apóstoles presentan a Cornelio como centurión de la cohorte llamada Itálica, con destino en Cesarea, ciudad de la provincia romana de Judea. Lo describen como un hombre piadoso y temeroso de Dios, que daba limosnas generosamente al pueblo y rezaba con frecuencia. También gozaba de buena reputación entre los judíos.1,3
Cornelio era gentil, es decir, no pertenecía al pueblo judío. Su devoción al Dios de Israel y su relación de respeto con la comunidad judía lo situaban entre los llamados tradicionalmente temerosos de Dios: gentiles que veneraban al Dios único sin incorporarse plenamente al judaísmo mediante la circuncisión. La identificación de Cornelio con este grupo es una interpretación histórica del pasaje, no una denominación que los Hechos le apliquen expresamente.1,3
El relato no ofrece datos biográficos sobre su nacimiento, su carrera militar posterior ni su muerte. Tampoco precisa cuándo ocurrió el episodio. Su importancia procede, sobre todo, del lugar que ocupa su conversión en la historia de la Iglesia apostólica.



