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Cruz

Corona de Espinas de Cristo (Notre Dame de París)

Corona de Espinas de Cristo (Notre Dame de París)
Una corona de espinas en los almacenes del Bedford Museum. Dominio Público.

La Corona de Espinas de Cristo, venerada como una de las reliquias más preciadas de la Pasión de Jesús, se conserva actualmente en la Catedral de Notre-Dame de París. Esta reliquia, compuesta por un círculo de juncos que sostenía las espinas originales colocadas por los soldados romanos en la cabeza de Cristo según los Evangelios, ha sido objeto de devoción desde los primeros siglos del cristianismo. Su historia abarca desde Jerusalén y Constantinopla hasta su llegada a Francia en el siglo XIII gracias a San Luis IX, pasando por los avatares de la Revolución Francesa y su restauración en el siglo XIX. Simboliza el sufrimiento redentor de Cristo y ha inspirado fiestas litúrgicas, arte sacro y reflexiones teológicas profundas, como las de Santo Tomás de Aquino.1,2,3

Tabla de contenido

Historia bíblica

Los Evangelios sinópticos y el de San Juan relatan cómo los soldados romanos, tras azotar a Jesús, trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza como burla a su pretensión de ser Rey de los Judíos. En el Evangelio de San Mateo (27:29), se describe cómo colocaron la corona y una caña en su mano derecha, postrándose en irónica adoración. San Juan (19:2) añade que le vistieron con un manto púrpura, enfatizando el contraste entre la realeza divina y la humillación.1,2

Esta corona no era un simple adorno, sino un instrumento de tormento que simbolizaba la maldición del pecado original, evocando las espinas y cardos mencionados en Génesis 3:18. Los soldados la usaron para mofarse de la dignidad real de Cristo, profetizada en los Salmos e Isaías como una corona de gloria.1

La reliquia en los primeros siglos del cristianismo

Aunque los Padres de la Iglesia como Clemente de Alejandría y Orígenes aluden frecuentemente a la Corona de Espinas en sus comentarios evangélicos, las menciones a su existencia como reliquia datan del siglo VI. Documentos como el Breviarius y el Itinerario de Antonino de Piacenza confirman que se veneraba en la iglesia del Monte Sión en Jerusalén, donde se mostraba a los peregrinos. Gregorio de Tours describe las espinas como verdes y milagrosamente renovadas cada día.3

San Paulino de Nola (siglo V) y Casiodoro (siglo VI) la mencionan entre las glorias de la Jerusalén terrena, junto a la Cruz y el pilar de la flagelación. Sin embargo, figuras como San Jerónimo y Andreas de Creta guardan silencio sobre ella como reliquia, lo que resalta su discreta pero continua devoción.3

Traslados a Constantinopla y primeros envíos a Occidente

Hacia el siglo XI, la reliquia completa se trasladó a Constantinopla, probablemente alrededor de 1063, aunque fragmentos de espinas ya habían sido regalados a emperadores orientales. Justino II (siglo VI) envió una espina a San Germán de París, conservada en Saint-Germain-des-Prés. La emperatriz Irene obsequió varias a Carlomagno en 798-802, depositadas en Aquisgrán. De allí, se distribuyeron a lugares como Compiègne (877) y Malmesbury (927).3

Otras espinas llegaron a Andechs (Alemania, 1200) y a una princesa española (1160). Se estima que más de 700 fragmentos se veneran en todo el mundo, muchos derivados de contactos con la original o divisiones posteriores.3

Llegada a Francia bajo San Luis IX

Recepción en París (1239)

En 1238, Baldwin II, emperador latino de Constantinopla, ofreció la Corona de Espinas a San Luis IX (rey de Francia) para obtener apoyo contra los turcos. La reliquia estaba empeñada a los venecianos por una deuda; el rey la redimió y la recibió solemnemente en París el 10 de agosto de 1239, en la Catedral de Notre-Dame. Fue un evento multitudinario, con procesión desde el Sena hasta la catedral, donde se depositó junto a un fragmento de la Vera Cruz y un clavo de la Pasión.3,4

San Luis, devoto de las reliquias, construyó la Sainte-Chapelle (1241-1248) específicamente para custodiarla, convirtiéndola en capilla real y tesoro espiritual de Francia.3,4

Distribución de espinas

San Luis y sus sucesores distribuyeron unas sesenta o setenta espinas en relicarios dorados. Una se conserva en el British Museum, y otras en Ghent, Stonyhurst College y Lille (donada por la condesa Juana a los dominicos).3,5,6 En Lille, inspiró la fiesta de la Epinette (espinita) desde el siglo XIII hasta 1487.6

Revolución Francesa y vicisitudes modernas

Durante la Revolución Francesa (1790), el tesoro de la Sainte-Chapelle fue saqueado; la Corona se transfirió al Gabinete de Antigüedades de la Bibliothèque Nationale, escapando así a la fusión en la ceca.3,4 En 1804, fue devuelta a la Iglesia y depositada en Notre-Dame de París en 1806 por orden del cardenal Jean-Baptiste de Belloy, arzobispo de París, quien la restauró inicialmente en la Sainte-Chapelle antes de su traslado definitivo.3,7

En 1896, se creó un nuevo relicario de cristal de roca con caja de plata enjoyada, cubriendo dos tercios de su circunferencia.3

Descripción física y origen botánico

La reliquia actual es un círculo de juncos (sin espinas visibles), usado para fijar el casco original de espinas trenzadas por los soldados. Expertos coinciden en que formaba una especie de casco completo. Las espinas provenían probablemente del arbusto Zizyphus spina Christi (jujubo), común en Jerusalén, con espinas pares (recta y curva) en ramas retorcidas de hasta seis metros.3,5

Fragmentos de juncos se guardan en Arras y Lión.3

Significado teológico y simbólico

Interpretaciones patrísticas y medievales

Santo Tomás de Aquino, en su Comentario al Evangelio de San Juan (19:2), explica que la corona de espinas sustituye la de oro real (Sal 21:3; Sir 45:12), removiendo las espinas del pecado (Jer 4:3) y la maldición adámica (Gén 3:18). Simboliza a Cristo como corona de gloria (Isa 28:5) para su pueblo.1

En su Comentario a San Mateo (27:29), la relaciona con la corona de tribulación (Isa 22:18), las púas de los pecadores que Cristo asume, y la caña como poder demoníaco vencido o gentiles convertidos.2

El manto púrpura evoca el vino de la ira divina (Isa 63:2) y la sangre de los mártires.1

Fiestas litúrgicas asociadas

La primera fiesta de la Corona de Espinas se instituyó en París en 1239 (11 de agosto), extendiéndose al norte de Francia. Otras fechas incluyen el 4 de mayo (España, Alemania, Escandinavia, dominicos el 24 de abril) y el lunes después de Pasión (Freising). En Roma, desde 1831, se celebra el viernes tras Miércoles de Ceniza como doble mayor, con Misas y Oficio en apéndices del Breviario.8

Los himnos provienen del Breviario galicano de París (siglo XVII), compuestos por Habert.8

Estado actual y veneración

Hoy, la Corona de Espinas se expone en Notre-Dame de París en un relicario magnífico, accesible especialmente en Semana Santa y Viernes Santo. Sobrevivió al incendio de 2019 gracias a su extracción rápida. Su veneración fomenta la meditación sobre el sufrimiento de Cristo y la redención, atrayendo peregrinos globales.

En el arte, su representación en la Crucifixión se popularizó tras la Sainte-Chapelle, aunque algunos ven alusiones en sarcófagos paleocristianos.3

Controversias y autenticidad

Aunque no todos los fragmentos son auténticos, la tradición ininterrumpida desde el siglo VI respalda la reliquia principal. La multiplicación de espinas se explica por divisiones y contactos, práctica común en la Edad Media.3

Citas

  1. Capítulo 19, Tomás de Aquino. Comentario sobre Juan, § 19:2 (1272). 2 3 4 5

  2. Capítulo 27, Tomás de Aquino. Comentario sobre Mateo, § 27:29 (1272). 2 3

  3. Corona de espinas, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Corona de espinas (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

  4. París, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §París (1913). 2 3

  5. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Tomo III, § 399 (1990). 2

  6. Lille, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Lille (1913). 2

  7. Jean‑Baptiste de Belloy, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Jean‑Baptiste de Belloy (1913).

  8. Fiesta de la corona de espinas, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Fiesta de la corona de espinas (1913). 2