La coronación de una imagen de María es un acto litúrgico que expresa la fe del pueblo de Dios en la realeza de la Madre de Cristo,. Cuando se realiza este acto, primero se coloca una corona sobre la cabeza de Jesús, el Cristo, y luego sobre la de María. Esto subraya la verdad evangélica sobre el reino de Cristo, y junto a ella, emerge la verdad sobre el reino de María.
Este rito se ha desarrollado a lo largo de los siglos a partir de la piadosa práctica de adornar las imágenes de la Virgen. Los Romanos Pontífices, favoreciendo estas formas de devoción popular, han coronado a menudo, ya sea en persona o a través de representantes, imágenes de la Virgen Madre de Dios que ya eran destacadas por su veneración pública. La corona misma, como todas las cosas dedicadas al uso de la Iglesia, es bendecida antes de ser colocada.
Un ejemplo notable es la coronación de la imagen de Nuestra Señora en Santa María la Mayor en Roma. Papas como Clemente VIII y Gregorio XVI presentaron coronas para adornarla, y el ceremonial utilizado en esa ocasión se convirtió en un estándar para funciones similares. El Capítulo de San Pedro tiene el derecho de coronar estatuas e imágenes de Nuestra Señora desde el siglo XVII.
Ejemplos de Coronaciones Papales
Numerosos Papas han realizado o autorizado coronaciones marianas, lo que demuestra la importancia de esta devoción en la vida de la Iglesia:
Papa Pío IX deseó erigir un monumento mariano en la Piazza di Spagna en 1856 para conmemorar la promulgación del dogma de la Inmaculada Concepción. En 1874, la imagen de la Bienaventurada Virgen María en el Santuario de la Madonna dell’Arco en Sant’Anastasia fue adornada con una diadema de oro por voluntad de Pío IX.
Papa Pío XII definió el dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María al cielo en 1950, donde ella está presente en alma y cuerpo reinando junto a su único Hijo. En 1954, instituyó la fiesta de la Realeza de María, que se celebra anualmente el 31 de mayo, y ordenó que en ese día se renovara la consagración de la raza humana al Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María.
Papa Juan Pablo II realizó varias coronaciones de imágenes de la Madre de Dios en Polonia en 1983, incluyendo las de Lubaczów, Brdów, Stoczek Warminski y Zielenice,. En estas ocasiones, destacó que el acto de coronación expresa la fe en la admirable participación de María en el reino de su Hijo. También renovó la ofrenda de Hungría a la «Gran Señora de los Húngaros» en el año 2001, un acto que el pueblo húngaro ha mantenido desde los tiempos de San Esteban.