El corporal delimita el espacio del altar destinado a los vasos y las especies eucarísticas. Durante la misa, el cáliz y la hostia descansan sobre él; también puede acoger el copón con las formas destinadas a la comunión. La Ordenación General del Misal Romano incluye un corporal entre los objetos que deben prepararse en la credencia.2,3
El corporal no es lo mismo que el mantel del altar, la palia ni el purificador. El purificador sirve para limpiar el cáliz; la palia cubre el cáliz; el corporal, en cambio, se extiende sobre el altar para recibir la hostia y el cáliz.4,2
La práctica litúrgica trata este paño con especial reverencia por su relación con la Eucaristía. Su función es también práctica: proporciona una superficie limpia y ayuda a recoger cualquier fragmento de las formas consagradas que pudiera desprenderse durante la celebración.

