La palabra latina creatio procede de creare, «crear», «producir» o «dar origen». La locución ex nihilo significa literalmente «desde la nada». En sentido teológico, no describe la nada como una especie de materia oscura o realidad anterior a Dios. La nada no es un principio, un lugar ni una sustancia. La expresión niega que exista cualquier realidad independiente que Dios tuviera que emplear como material.
La creación desde la nada implica dos afirmaciones inseparables:
- Dios es la causa de todo el ser de las criaturas, no solamente de su configuración, orden o forma.
- Nada creado existe con independencia de Dios, ni por una necesidad interna de la naturaleza divina ni por una sustancia eterna contrapuesta a Él.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que Dios no necesita una realidad preexistente ni ayuda alguna para crear, y que la creación tampoco constituye una emanación necesaria de la sustancia divina. Dios crea libremente desde la nada.1
La doctrina no significa que Dios transforme «la nada» en algo, como si la nada fuese un objeto. Significa que antes de la acción creadora no existía ninguna criatura ni ninguna materia independiente de Dios. La causalidad divina alcanza a la totalidad de lo que una criatura es.
