La profesión bautismal
El uso cristiano de fórmulas de fe está estrechamente ligado al bautismo. Desde antiguo, quienes iban a recibir este sacramento profesaban su fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La profesión bautismal quedó vinculada a la fórmula trinitaria del bautismo y constituye el trasfondo de las formas más antiguas del Credo.,
La estructura del Credo permite recorrer, de forma resumida, la historia de la salvación: comienza con Dios Padre, continúa con Jesucristo y su obra salvadora, y concluye con el Espíritu Santo, la Iglesia, el perdón de los pecados, la resurrección y la vida eterna.
El Símbolo de los Apóstoles
El Símbolo de los Apóstoles es una de las fórmulas de fe más antiguas y conocidas. Su nombre expresa su vínculo con la fe transmitida por los apóstoles, pero no significa que los Doce redactasen literalmente la fórmula actual. El símbolo compendia la enseñanza apostólica que la Iglesia ha recibido y profesa.,
Su contenido confiesa la fe en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra; en Jesucristo, su Hijo y Señor, concebido por obra del Espíritu Santo, nacido de la Virgen María, crucificado, muerto y resucitado; y en el Espíritu Santo. También proclama la Iglesia, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección del cuerpo y la vida eterna.
La tradición bautismal ha dado al Símbolo de los Apóstoles un lugar especial: el candidato al bautismo lo recibe como síntesis de la fe y lo profesa antes de recibir el sacramento.
El Credo niceno-constantinopolitano
El Credo niceno-constantinopolitano desarrolla y expresa con mayor amplitud la fe trinitaria y cristológica. Su formulación está vinculada a los concilios de Nicea, celebrado en el año 325, y de Constantinopla, celebrado en el año 381. La catequesis de Juan Pablo II lo presenta como una exposición autorizada de las verdades de la fe apostólica por los dos primeros concilios ecuménicos.
Este Credo confiesa un solo Dios, Padre todopoderoso y creador; a Jesucristo como Hijo eterno del Padre, verdadero Dios, consustancial con él, que se hizo hombre por la salvación de la humanidad; y al Espíritu Santo como Señor y dador de vida. Añade la profesión de la Iglesia una, santa, católica y apostólica, el bautismo para el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida futura.,
La palabra consustancial expresa que el Hijo comparte la misma naturaleza divina que el Padre. La fórmula protege la confesión cristiana de que Jesucristo no es una criatura, sino verdadero Dios.,
En la tradición litúrgica occidental, la cláusula sobre el Espíritu Santo incluye la expresión «y del Hijo» (Filioque), ausente de la formulación griega citada en la versión del símbolo recogida por Denzinger. La diferencia forma parte de la historia de las formulaciones litúrgicas del Credo.,
Otras profesiones de fe
La historia de la Iglesia también conoce otras profesiones de fe. Entre ellas figura la Profesión solemne de fe proclamada por Pablo VI en 1968, conocida como Credo del Pueblo de Dios. Esta fórmula retomó sustancialmente la tradición nicena y ofreció explicaciones vinculadas a cuestiones teológicas de su época.,