Pasión, muerte y resurrección de Cristo
El Nuevo Testamento presenta la resurrección como «el primer fruto de los que durmieron» (1 Cor 15:20) y como la garantía de la vida futura para todos los creyentes1. San Pablo enfatiza que, así como Cristo fue levantado «por la gloria del Padre», también los fieles «caminen en la novedad de vida» (Rm 6:4)2. La confesión de los apóstoles resume este misterio: «Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día» (1 Cor 15:3‑5)1.
Promesas de vida eterna en la Escritura
Jesús declara: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Jn 11:25‑26)3. El Salmo y los profetas anticipan la esperanza de una vida sin fin, mientras que el Apocalipsis muestra al Señor como «la primera y la última» y al creyente como «viviendo para siempre» (Ap 22:5)4.
