El crisma es un elemento central en varios sacramentos y ritos de la Iglesia Católica, simbolizando la unción del Espíritu Santo y la participación en la vida de Cristo, el «Ungido»,.
Sacramentos de Iniciación Cristiana
El crisma es fundamental en los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo y Confirmación,,.
Bautismo
En el Bautismo, la cabeza del recién bautizado es ungida con crisma. Esta unción significa la inserción de los cristianos en el misterio pascual de Cristo, haciéndolos partícipes de su sacerdocio real y profético. Los bautizados reciben el perdón de los pecados, la adopción como hijos de Dios y el carácter de Cristo, por el cual se incorporan a la Iglesia y participan del sacerdocio de su Salvador.
Confirmación
El sacramento de la Confirmación es el uso más prominente del crisma,,,. La frente del confirmando es signada con el crisma. A través de este sacramento, los bautizados reciben el don inefable del Espíritu Santo, son fortalecidos con una fuerza especial y, marcados con el carácter de este sacramento, se vinculan más perfectamente a la Iglesia. Además, se obligan más estrechamente a difundir y defender la fe como verdaderos testigos de Cristo, tanto con la palabra como con las obras,. El crisma, junto con la imposición de manos, es un rito clave para la efusión del Espíritu Santo en la Confirmación.
Sacramento del Orden Sagrado
El crisma también se utiliza en la administración del sacramento del Orden Sagrado,,,.
Ordenación Sacerdotal y Episcopal
En la ordenación de un sacerdote, las palmas de sus manos son ungidas con crisma, mientras que en la consagración episcopal, la frente del obispo es ungida,. Esta unción simboliza el poder del Espíritu Santo que el sacerdote recibe para celebrar la Eucaristía, y el obispo para presidir la Iglesia, velar por la Eucaristía, enseñar, consolar, sanar en el sacramento de la Reconciliación y edificar la Iglesia como comunidad de amor.
Otros Usos Eclesiásticos
Además de los sacramentos, el crisma se emplea en diversas funciones eclesiásticas, incluyendo:
La consagración de iglesias.
La consagración de cálices y patenas.
La consagración de altares y piedras de altar.
La bendición solemne de campanas.
La bendición del agua bautismal.
En las Iglesias Orientales, también se utiliza para consagrar altares y antimensios (lienzos consagrados que sirven como altares portátiles).