La Cristiandad es más que una simple enseñanza; es una intervención divina en la historia. Dios ha actuado en el corazón de la historia, primero a través de la Antigua Alianza y, de manera suprema y definitiva, a través de Jesucristo. La vida encarnada del Hijo de Dios es el punto de referencia esencial para la fe cristiana. Jesús ayudó a sus discípulos a comprender que al verlo a Él, veían al Padre, y su testimonio es la base de la fe que permite el contacto con el misterio de la persona de Cristo.
La Cristiandad es una religión que forma cultura. Es transcultural y migratoria, e inescapablemente social,. No es únicamente una cuestión del corazón o una preferencia personal, sino una regula vitae, una regla de vida que abarca desde las dinámicas sociales más amplias hasta los pensamientos más íntimos.
Unidad y Diversidad en la Cristiandad
A lo largo de su historia, la Cristiandad ha demostrado una notable diversidad en su expresión, adaptándose a diferentes pueblos y lenguas,. Sin embargo, esta diversidad se apoya en una unidad espiritual que trasciende las diferencias culturales profundas,. Elementos como el bautismo y la Eucaristía, la Biblia, el Credo Niceno, el oficio del obispo y el monacato han unido a los cristianos en una unidad espiritual.
La Iglesia Católica no se identifica con ninguna cultura en particular; su esencia le prohíbe hacerlo. Está siempre dispuesta a colaborar con cualquier cultura que sea compatible con la fe y la moral. Esto se debe a que la Iglesia tiene conciencia de haber recibido su misión para todos los tiempos futuros y para todos los hombres, y, consecuentemente, no está ligada a ninguna determinada cultura.
La Cristiandad y la Historia
La Iglesia Católica nunca ha enseñado que la historia sea una emanación o manifestación del mal. Al contrario, afirma que la naturaleza humana, incluso en el hombre caído, permanece interiormente intacta y que el hombre puede realizar acciones buenas y honestas, incluso antes o fuera del cristianismo, ya que toda la humanidad está bajo la influencia de la gracia de Cristo.
Aunque la relación entre la Iglesia y el Estado ha conocido períodos de lucha, también ha habido largos períodos de colaboración y comprensión mutua, especialmente desde Constantino el Grande. La Iglesia considera esta colaboración como normal y ve como ideal la unidad del pueblo en la verdadera religión y la unanimidad de acción entre ella y el Estado. Sin embargo, también reconoce la evolución hacia la multiplicidad de confesiones religiosas dentro de una misma comunidad nacional.
El puesto del cristianismo no se limita al mundo occidental. La Iglesia tiene conciencia de su misión universal. La historia del cristianismo es una historia global que comenzó en la parte oriental del mundo y se expandió desde allí a todos los rincones de la tierra. Es importante recordar que la historia cristiana también ha sido una de declive y eclipse en algunas regiones, especialmente frente al ascenso del Islam en el primer milenio.