La persecución de los cristianos no es solo un fenómeno del pasado; lamentablemente, continúa en el presente. En muchos países, la Iglesia Católica, tanto en sus ritos latinos como orientales, enfrenta persecuciones que obligan al clero y a los fieles a elegir entre renunciar a la profesión pública y la propagación de su fe, o sufrir penas, incluso muy graves. Esto ha resultado en que muchos obispos sean expulsados de sus sedes, impedidos de ejercer libremente su ministerio, encarcelados o exiliados.
Según un informe de 2018, más de 215 millones de cristianos sufren persecución y muerte en el mundo, con más de 50 países persiguiéndolos. Pakistán fue identificado como el país más violento en ese período, y las principales dinámicas persecutorias incluyen la opresión islámica y el nacionalismo religioso de matriz hindú y budista. Entre noviembre de 2016 y octubre de 2017, 3.066 cristianos fueron asesinados por su fe, y 15.540 edificios cristianos, incluyendo iglesias, casas privadas y negocios, fueron atacados y destruidos.
Formas de Persecución Actual
La persecución contemporánea se manifiesta de diversas maneras:
Discriminación y Restricciones Legales: Los cristianos son discriminados en el acceso a la educación y el empleo, y en la capacidad de poseer y operar negocios. También enfrentan dificultades para obtener permisos de construcción para iglesias, y en algunos lugares, los edificios de las iglesias han sido destruidos.
Violencia Física y Amenazas: Los cristianos han sido acosados físicamente, secuestrados y asesinados.
Exilio y Migración Forzada: En regiones como el Medio Oriente, los cristianos emigran huyendo de la discriminación y la persecución de extremistas, así como en busca de oportunidades educativas y económicas. La disminución de las poblaciones cristianas locales lleva a una mayor fragmentación de las comunidades minoritarias, y muchos desean reunirse con familiares y comunidades más prósperas fuera de sus regiones de origen.
Persecución en el Contexto Político: En la Tierra Santa, el conflicto político entre israelíes y palestinos contribuye a una grave situación humanitaria para los cristianos y musulmanes árabes. La ocupación de tierras palestinas y las restricciones de movimiento provocan la emigración de cristianos.
El Papel de la Iglesia y las Autoridades
La Iglesia Católica, a través de sus líderes, ha expresado su solidaridad con los cristianos y todas las personas que sufren inestabilidad, violencia y persecución. El Papa Francisco ha condenado repetidamente los horribles incidentes cometidos contra minorías étnicas y religiosas, reconociendo el papel especial de la presencia cristiana en el Medio Oriente para dar testimonio de Jesús y fomentar la fraternidad, la unidad y el diálogo. Él insta a la comunidad internacional a abordar las necesidades de las minorías, promoviendo la paz a través de la negociación y la diplomacia, y deteniendo la violencia lo antes posible.
Las Conferencias Episcopales, como la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), también expresan solidaridad con los cristianos perseguidos y abogan por la libertad religiosa y la justicia a nivel internacional.