La crucifixión de Jesús es un acontecimiento histórico y teológico crucial en el cristianismo. Los evangelios canónicos narran que Jesús fue condenado a muerte por Poncio Pilato y ejecutado en el Calvario, un lugar fuera de las murallas de Jerusalén1.
Detalles del Sufrimiento de Cristo
El sufrimiento de Jesús comenzó mucho antes de ser clavado en la cruz. Fue sometido a burlas, flagelación y humillación pública, llevando su propia cruz hasta el lugar de la ejecución1. Los verdugos le perforaron las manos y los pies, clavándolos violentamente a la madera de la cruz, cumpliendo así las profecías del Antiguo Testamento que hablaban de un sufrimiento tan intenso que se podrían contar sus huesos2,3.
Jesús fue crucificado entre dos criminales, lo que cumplió la profecía de que sería «contado entre los transgresores»2,3. La agonía en la cruz duró aproximadamente tres horas, durante las cuales Jesús pronunció varias palabras, incluyendo su clamor: «¡Dios mío, Dios mío! , ¿por qué me has abandonado?»3,4. Finalmente, Jesús exhaló su último aliento, y un centurión romano, al presenciarlo, exclamó: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»3,4.

