La expresión cruz pectoral alude a su lugar habitual de uso: el pecho. El nombre latino pectorale designa la cruz que llevan el papa, los cardenales, los obispos, los abades y otros prelados con derecho a insignias pontificales. La pieza cuelga del cuello, por lo común mediante una cadena o un cordón de seda. En la tradición latina suele presentar la forma de una cruz sencilla, a menudo de oro, aunque también puede incorporar materiales preciosos y una ornamentación más elaborada.1,2
Algunas cruces pectorales contienen reliquias de santos o una partícula de la Santa Cruz; otras no tienen reliquias. La presencia de una reliquia, por tanto, pertenece a la historia de ciertos ejemplares, pero no define por sí sola la naturaleza de la insignia. Los ejemplares antiguos podían concebirse como relicarios preciosos y objetos de devoción antes de que la cruz pectoral adquiriese un lugar estable entre las insignias episcopales.1,2


