La Bohemia cristiana antes de las guerras husitas
Bohemia formaba parte de la cristiandad latina desde la Edad Media. Praga recibió un obispo propio en 973 y, en 1344, fue elevada a sede arzobispal, con Olomouc como diócesis sufragánea. Los siglos XIII y XIV constituyeron una etapa de notable expansión de la vida eclesial, con numerosas parroquias, monasterios y clérigos.1
A finales del siglo XIV, sin embargo, crecieron las críticas contra la riqueza del clero, la acumulación de beneficios eclesiásticos, la relajación moral de algunos sacerdotes y la influencia política de las jerarquías alemanas. El malestar religioso coincidió con una reacción nacional bohemia frente al predominio alemán en la administración, las ciudades y la Universidad de Praga. La debilidad del poder regio facilitó que las controversias teológicas adquirieran una dimensión política y social.1
Juan Hus y el origen de la ruptura
Juan Hus, profesor y predicador de la Universidad de Praga, difundió críticas inspiradas en parte por las doctrinas de John Wyclif. Sus posiciones cuestionaban aspectos de la autoridad eclesiástica y sostenían que la condición moral del ministro afectaba a la legitimidad de su autoridad. El conflicto con el arzobispo de Praga y con la autoridad pontificia condujo a su condena en el Concilio de Constanza. Hus murió en la hoguera en 1415, y Jerónimo de Praga sufrió una condena semejante al año siguiente.3
La muerte de Hus no apagó su influencia. Muchos bohemios interpretaron su condena como una agresión contra la identidad religiosa y política del país. La veneración de su memoria, unida a las tensiones sociales y nacionales, transformó una disputa universitaria y eclesiástica en un movimiento revolucionario.
La comunión bajo las dos especies
El signo litúrgico más visible del movimiento fue la exigencia de administrar la comunión bajo las especies de pan y vino. Esta práctica recibió el nombre de utraquismo, del latín sub utraque specie, «bajo ambas especies». El teólogo Jacobo de Mies formuló esta exigencia en 1414; Juan Hus no fue su autor directo.4
La Iglesia católica distingue entre la licitud de recibir la comunión bajo ambas especies y la afirmación de que esa forma resulta necesaria para la salvación. La doctrina católica sostiene que Cristo está entero -cuerpo, sangre, alma y divinidad- bajo cada una de las especies eucarísticas. Por tanto, la recepción únicamente del pan consagrado no priva al fiel de Cristo. El problema doctrinal del utraquismo radical consistía en presentar la comunión bajo ambas especies como un precepto divino indispensable para salvarse.4


