Qué es el imprimatur (según el propio curso)
En el apartado «Imprimatur», el curso explica que el imprimatur es una declaración oficial de la Iglesia Católica que garantiza que la obra está libre de errores doctrinales y morales, avalando su catolicidad ante los fieles.
Para qué se indica que se necesita
El texto del curso afirma que el imprimatur se requiere para que pueda emplearse como libro de texto en la enseñanza media o superior, y para exponer o distribuir el material en iglesias y oratorios.
Datos concretos consignados
El propio curso indica que el imprimatur fue concedido por el Arzobispado de la Archidiócesis de Valencia (España), con los siguientes datos: Valencia, 17 de noviembre de 2020; Imprímase por el Vicario General (Ilmo. Sr. D. Vicente Fontestad Pastor) y Nihil obstat por el censor (M.I. D. Jorge Morant Morant).
Fundamento eclesial y base canónica del control doctrinal
La práctica eclesial de someter obras a evaluación se comprende en el marco del derecho de la Iglesia sobre la publicación de libros y escritos destinados a distribución pública.
El Código de Derecho Canónico establece que la publicación de libros requiere el recurso al ordinario local competente y que las normas sobre publicaciones deben aplicarse también a escritos destinados al público, salvo que sea evidente lo contrario. En esa línea, el canon 830 prevé la función del censor, que debe considerar «solo la doctrina de la Iglesia… propuesta por el magisterio eclesiástico» en materia de fe y costumbres.,
Además, el mismo canon 830 señala que el censor ha de dar su opinión por escrito, y si es favorable el ordinario concede el permiso para la publicación según su juicio prudente.
En conjunto, la noción de imprimatur no se entiende como simple formalidad externa, sino como un signo jurídico y pastoral de que la obra ha sido examinada en su rectitud doctrinal y moral conforme a la competencia de la Iglesia.
Relación con la tarea de enseñar con fidelidad
La catequesis y la enseñanza de la fe, para ser auténticas, han de mantener continuidad con el contenido del Evangelio y con la responsabilidad eclesial. En Evangelii Nuntiandi, san Pablo VI enseña que el «cómo evangelizar» exige métodos adecuados a los tiempos y culturas, pero «en completa fidelidad al contenido de evangelización». Es decir, el medio y el método no pueden alterar el depósito de la fe.
Este principio ilumina el modo en que un curso catequético —especialmente si se presenta como recurso formativo— debe cuidar la fidelidad doctrinal, de manera que la forma de transmisión sirva al contenido, no lo sustituya.,