La catequesis comprende la educación en la fe de niños, jóvenes y adultos, especialmente mediante una enseñanza orgánica y sistemática de la doctrina cristiana, orientada a introducir a los participantes en la plenitud de la vida cristiana.1
Dentro de este marco, un curso católico puede cumplir varias finalidades:
- Iniciar en la fe a quienes todavía no conocen suficientemente el Evangelio.
- Profundizar en la doctrina recibida mediante el Catecismo de la Iglesia Católica.
- Preparar para los sacramentos, siempre en coordinación con la comunidad eclesial.
- Formar catequistas y agentes pastorales.
- Ayudar a los fieles adultos a relacionar la fe con la vida cotidiana.
- Ofrecer una introducción a la Biblia, la liturgia, la moral cristiana y la doctrina social de la Iglesia.
- Acompañar procesos de conversión y renovación espiritual.
El curso no constituye solo una transmisión de información religiosa. Una formación católica completa debe conducir al conocimiento de Cristo, a la participación en la vida sacramental, a la oración, a la conversión moral y al servicio de la Iglesia y de la sociedad.


