El reinado de Darío y la conspiración
Durante el gobierno de Darío el Medo, Daniel había alcanzado una posición de alta autoridad, lo que despertó la envidia de los demás funcionarios. Estos conspiraron para encontrar una causa contra él y, al no hallar culpa alguna, acordaron manipular al rey para que promulgara una ley que prohibía orar a cualquier dios o hombre distinto del monarca durante treinta días1. Darío, sin percibir la trampa, firmó el edicto2.
La oración de Daniel
A pesar de la prohibición, Daniel mantuvo su costumbre de orar tres veces al día con la ventana abierta hacia Jerusalén. Los conspiradores denunciaron su desobediencia, lo que obligó al rey a aplicar la pena establecida2. La constancia de Daniel en la oración subraya la importancia de la oración pública y la lealtad a Dios aun bajo amenaza de muerte2.

