Dar posada al peregrino
La práctica de dar posada al peregrino constituye una de las siete obras de misericordia corporales en la tradición católica, que implica ofrecer alojamiento, alimento, descanso y acogida espiritual a quienes emprenden viajes por motivos de fe, necesidad o búsqueda de Dios. Esta virtud, inspirada en la Sagrada Escritura y promovida por el Magisterio de la Iglesia, se erige como expresión privilegiada de la caridad evangélica, especialmente en santuarios y lugares de peregrinación, donde los fieles encuentran no solo refugio material, sino también un encuentro transformador con la misericordia divina. A lo largo de la historia, papas como Francisco, Juan Pablo II y Benedicto XVI han insistido en su importancia para nutrir la piedad popular y evangelizar a los visitantes, recordando que el peregrino es imagen de Cristo mismo.1,2
Tabla de contenido
Base bíblica de la hospitalidad al peregrino
La raíz de dar posada al peregrino se halla en las Sagradas Escrituras, donde la hospitalidad se presenta como un mandato divino y un signo de bendición. En el Antiguo Testamento, Abraham ofrece posada a los tres visitantes en los robles de Mamre, gesto que resulta en la promesa de Isaac y revela la presencia de Dios en el extraño (Gn 18,1-10). Este episodio ilustra cómo acoger al peregrino equivale a recibir al Señor.2
En el Nuevo Testamento, Jesús exhorta: «He sido extranjero y me habéis acogido» (Mt 25,35), integrando esta obra en el juicio final. Los primeros cristianos, como los de Emaús, reconocen a Cristo en el peregrino al partir el pan (Lc 24,13-35). San Pablo urge: «Practica la hospitalidad» (Rm 12,13), y la Carta a los Hebreos advierte: «No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles» (Hb 13,2). Estas referencias subrayan que la posada al peregrino no es mera filantropía, sino imitación de Cristo, huésped y peregrino entre nosotros.2
Desarrollo en la tradición patrística y medieval
Los Padres de la Iglesia elevaron la hospitalidad a virtud esencial. San Juan Crisóstomo la denominó «obra de los ángeles», y San Gregorio Magno fundó xenodocios para peregrinos en Roma. En la Edad Media, durante las peregrinaciones a Compostela o Tierra Santa, monasterios y hospitales como el de San Juan de Acre o los gestionados por los hospitalarios ofrecían posada gratuita, fusionando caridad y defensa de la fe.3
El Papa Benedicto XIV, en su constitución de 1749, evocaba las casas de huéspedes vaticanas para peregrinos del Jubileo, enfatizando su rol en el sustento corporal y espiritual.3 Esta tradición perduró en la Contrarreforma, con el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia (2002) que prescribe santuarios como focos de caridad, incluyendo posada a pobres y enfermos.4
Enseñanza del Magisterio moderno
El Magisterio contemporáneo ha revitalizado dar posada al peregrino como pilar de la pastoral de santuarios y peregrinaciones.
Intervenciones de San Juan Pablo II
San Juan Pablo II subrayó la hospitalidad como «dimensión esencial de la caridad cristiana», especialmente para enfermos y ancianos en peregrinaciones como Lourdes. Criticó la delegación a estructuras profesionales, insistiendo en una cultura bíblica de acogida abierta a todos.2 En preparativos al Jubileo 2000, animó parroquias romanas a ofrecer posada enriquecida con fe y fraternidad eclesial.5 Para rectores de santuarios, pidió atmósferas acogedoras con catequesis litúrgica.6
Papa Benedicto XVI y la evangelización
Benedicto XVI describió santuarios como «faros de caridad», con dedicación a necesitados mediante obras de misericordia y escucha, favoreciendo la Reconciliación y Eucaristía.7 En el Congreso sobre Pastoral de Peregrinaciones (2010), enfatizó acoger a peregrinos distantes de la fe, haciendo del santuario un lugar de encuentro con Cristo.7
Papa Francisco y la piedad popular
Francisco ha dedicado atención especial a la hospitalidad en santuarios, lamentando puertas cerradas o priorización de lo material sobre peregrinos. Insistió: «Los peregrinos son los que cuentan. El pan viene después, pero primero ellos», para que se sientan «en casa, como un familiar largamente esperado».1 Destacó santuarios como preservadores de la piedad popular, «sistema inmunológico de la Iglesia», nutriendo oración personal y misericordia.1
Hospitalidad en santuarios y peregrinaciones
Los santuarios, definidos como lugares de gracia y encuentro divino, deben irradiar caridad.8 El Directorio sobre la Piedad Popular (2001 y 2002) detalla prácticas concretas:
Creación de centros de asistencia: hospitales, hogares para ancianos y niños necesitados.4,8
Acogida prioritaria a pobres, ofreciendo descanso y refugio.4
Atención delicada a ancianos, enfermos y discapacitados: mejores plazas, celebraciones adaptadas y colaboración para transporte.4,8
Servicio universal: a cultos e incultos, ricos y pobres, locales y extranjeros.4
Francisco constituyó el santuario como espacio de evangelización por misericordia, con «Puertas de la Miserordia» en el Jubileo.1 El Sínodo de Obispos (2024) ve la Iglesia como «hogar acogedor», donde peregrinaciones expresan comunión sinodal.9
| Aspecto de la hospitalidad | Ejemplos en santuarios | Referencia magisterial |
|---|---|---|
| Material | Alojamiento, comida, transporte | Directory on Popular Piety4,8 |
| Espiritual | Confesión, Eucaristía, oración | Papa Francisco1; Benedicto XVI7 |
| Preferencial | Enfermos, pobres, niños | San Juan Pablo II2 |
| Evangelizadora | Catequesis, acogida personal | Sínodo 20249 |
Práctica contemporánea y ejemplos
Hoy, dar posada al peregrino se vive en redes como la Hospitalité Notre-Dame de Lourdes, alabada por Juan Pablo II por prolongar la peregrinación en la vida diaria.2 En Roma, parroquias preparan acogida jubilar con catequesis histórica.5,10 El Papa Francisco traslada competencias sobre santuarios al Consejo para la Nueva Evangelización, reconociendo su valor simbólico en la piedad popular.11
Ejemplos incluyen el Santuario de Loreto, coordinado por obispos italianos, o Compostela, donde se fomenta inclusión sinodal.6 En contextos migratorios, Juan Pablo II extendió esta obra a itinerantes.12
Relación con las demás obras de misericordia
Dar posada al peregrino se entrelaza con otras: dar de comer al hambriento (nutrir al viajero), visitar enfermos (atención en santuarios) y sepultar a los muertos (oración por difuntos peregrinos). Forma parte de la conversión jubilar, abriendo corazones a la hospitalidad cotidiana.2,9
En resumen, dar posada al peregrino no solo alivia necesidades materiales, sino que evangeliza, transformando santuarios en hogares de misericordia. Como enseña el Magisterio, practicarla fielmente imita a Cristo y fortalece la Iglesia peregrina hacia la Patria celestial.
Citas
Papa Francisco. A los participantes en la Convención Internacional de Rectores y Trabajadores Pastorales de Santuarios (29 de noviembre de 2018) (2018). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Papa Juan Pablo II. A los trabajadores voluntarios y al Coro de la Universidad Boston College (8 de marzo de 1997) - Discurso (1997). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7
Sobre la preparación del Año Santo - Consejo a los confesores, Papa Benedicto XIV. Apostolica Constitutio, § 29 (1749). ↩ ↩2
Parte segunda: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo VIII: Santuarios y peregrinaciones - El santuario, lugar de caridad, Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia (9 de abril de 2002), § 275 (2002). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6
Papa Juan Pablo II. Encuentro con el clero de la diócesis de Roma al comienzo de la Cuaresma (2 de marzo de 1995) - Discurso, § 3 (1995). ↩ ↩2
Papa Juan Pablo II. Mensaje a los participantes en la 35ª Convención de Rectores y Trabajadores Pastorales de Santuarios, promovida por el Enlace Nacional Italiano de Santuarios (23 de noviembre de 1999) (1999). ↩ ↩2
Papa Benedicto XVI. Carta con motivo del Segundo Congreso Mundial sobre la Pastoral de Peregrinaciones y Santuarios [Santiago de Compostela, 27‑30 de septiembre] (8 de septiembre de 2010) (2010). ↩ ↩2 ↩3
Parte II: Directrices para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo VIII: Santuarios y peregrinaciones - Santuarios como centros caritativos, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia: Principios y Directrices, § 275 (2001). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Parte IV - Una captura abundante - Firmemente arraigados pero peregrinos, Sínodo de Obispos. Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos - Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación, Misión, § 115 (2024). ↩ ↩2 ↩3
Papa Juan Pablo II. Al Cardenal Camillo Ruini y a los Obispos Auxiliares de la Diócesis de Roma (2 de febrero de 1998) - Discurso, § 3 (1998). ↩
Papa Francisco. Sanctuarium in Ecclesia: transferencia de competencias de los Santuarios al Consejo Pontifício para la Promoción de la Nueva Evangelización. ↩
Papa Juan Pablo II. Al Consejo Pontifício para la Pastoral de Migrantes y Personas Itinerantes (25 de junio de 1999) - Discurso (1999). ↩
