Significado
La indisolubilidad significa que un matrimonio válido no puede disolverse por la voluntad de los esposos ni por una autoridad meramente humana. La alianza matrimonial posee una estabilidad que pertenece a su naturaleza.
El Catecismo describe el matrimonio como una comunidad íntima de vida y amor fundada por el Creador. Los esposos se entregan definitiva y totalmente; por ello, la alianza contraída libremente les impone conservar su unidad e indisolubilidad.
La indisolubilidad no representa un ideal externo añadido a un matrimonio inicialmente provisional. Pertenece al propio ser de la alianza matrimonial desde el consentimiento y permanece en la vida conyugal. La promesa matrimonial no significa «amar mientras las circunstancias resulten favorables», sino aceptar al otro en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad.
Compromiso que trasciende la voluntad humana
La indisolubilidad supera la capacidad de la voluntad humana considerada aisladamente. Los esposos pronuncian libremente su consentimiento, pero el vínculo que nace de ese consentimiento no queda sometido a posteriores cambios de opinión.
En el matrimonio cristiano, la indisolubilidad recibe una firmeza particular porque el sacramento actualiza y manifiesta el amor irrevocable de Cristo por la Iglesia. La fidelidad conyugal participa simbólicamente y realmente de esa alianza permanente.,
La permanencia matrimonial no descansa únicamente en la fuerza psicológica, en la compatibilidad de caracteres o en la estabilidad de los sentimientos. La gracia sacramental sostiene a los esposos y les concede la ayuda necesaria para crecer en una unión fiel e indisoluble y para responder generosamente a la paternidad.
Indisolubilidad y libertad
La indisolubilidad no destruye la libertad. La libertad humana alcanza su plenitud cuando permite una entrega verdadera y permanente, no cuando permanece incapaz de comprometerse.
El consentimiento irrevocable manifiesta una libertad madura: los esposos deciden vincularse para siempre y aceptan que su decisión tenga consecuencias objetivas. La posibilidad de retractarse en cualquier momento no constituye una forma superior de libertad, sino una negación de la naturaleza propia del consentimiento matrimonial.
Fidelidad en las situaciones difíciles
La indisolubilidad no ignora el sufrimiento, la enfermedad, las adicciones, el abandono, la pobreza o los conflictos graves. La promesa matrimonial abarca precisamente la posibilidad de atravesar circunstancias que los contrayentes no podían prever en detalle.
La fidelidad en momentos difíciles puede exigir sacrificio y perseverancia heroica. La esperanza cristiana no presenta la cruz matrimonial como una simple carga humana, sino como un camino unido a Cristo. La gracia permite vivir la fidelidad incluso cuando las fuerzas naturales parecen insuficientes.
La defensa de la indisolubilidad nunca justifica la violencia, el abuso o la exposición de una persona a un peligro grave. La protección de la vida y de la dignidad humana pertenece también a los deberes matrimoniales.