El Cuarto Mandamiento
El mandamiento «Honra a tu padre y a tu madre» (Éxodo 20,12) es la base normativa que obliga a los hijos a respetar y obedecer a sus progenitores, prometiendo vida larga y bienestar (cf. Efesios 6,2‑3)1. La Iglesia interpreta este precepto como una exigencia de honor y obediencia que trasciende la mera sumisión, abarcando la colaboración al bien común de la familia2.
Ejemplos de obediencia en la Sagrada Escritura
Jesús mismo mostró obediencia filial al aceptar la voluntad de María y José, modelando la entrega total al Padre celestial3. Los Salmos y los libros de sabiduría también resaltan la bendición que acompaña a quien honra a sus padres (Sirácida 3,1‑8)4.
