El término Decápolis proviene del griego antiguo δέκα (''déka'', «diez») y πόλις (''pólis'', «ciudad»), refiriéndose literalmente a una liga de diez ciudades principales.1 Aunque Plinio el Viejo ofrece la lista más antigua —Escitópolis, Pella, Hipos, Dion, Gerasa, Filadelfia, Rafana, Canata y Damasco—, Ptolomeo amplía el número a dieciocho, lo que indica que el nombre designaba más una región que un número fijo de urbes.1 Esta confederación no era una alianza formal estricta, sino un conjunto de ciudades semiautónomas con privilegios romanos, unidas por rutas comerciales y defensa mutua contra revueltas locales.2
En el contexto bíblico, la Decápolis representa un territorio pagano y helenizado, contrastando con las zonas judías puras, lo que resalta la universalidad de la misión de Cristo.3

