El significado de «Madre de Dios»
La expresión Madre de Dios puede resultar sorprendente si se interpreta de manera material o mitológica. La fe católica le otorga un sentido preciso: María es madre de la Persona que nació de ella, y esa Persona es el Verbo eterno de Dios hecho hombre.
María no engendró la divinidad del Hijo. El Verbo existe eternamente y recibe su naturaleza divina del Padre. María le comunicó la naturaleza humana: su cuerpo, concebido virginalmente por obra del Espíritu Santo, y todo cuanto pertenece a la verdadera humanidad de Jesucristo. La maternidad divina se refiere, por tanto, a la generación humana del Hijo de Dios, no a su generación eterna del Padre.1
La doctrina puede formularse así:
- María es verdaderamente madre de Jesús.
- Jesús es verdaderamente hombre.
- Jesús es verdaderamente Dios.
- Jesucristo no es dos personas, sino una sola Persona divina, el Hijo eterno.
- Por consiguiente, María es verdaderamente Madre de Dios según la humanidad asumida por el Verbo.
La maternidad no se establece únicamente por el origen de una naturaleza, sino por la relación de la madre con la persona de su hijo. Una mujer es madre de una persona humana, aunque no produzca el alma espiritual de esa persona. De modo análogo, María es madre de la Persona divina del Hijo, aunque no sea origen de su divinidad.
Maternidad según la humanidad, no según la divinidad
La Iglesia distingue dos modos de origen en Jesucristo:
- El Hijo procede eternamente del Padre según la divinidad.
- El mismo Hijo nace temporalmente de María según la humanidad.
Esta distinción evita dos errores opuestos. El primero consistiría en pensar que María originó la divinidad del Verbo; el segundo, en separar tanto la humanidad de Jesús de su divinidad que María dejara de ser madre del Hijo de Dios encarnado.
El papa Pío XI recogió esta explicación al enseñar que la divinidad no comenzó en María, pero que el cuerpo humano, unido hipostáticamente al Verbo, nació de ella. Por eso María no es solamente madre del «hombre Cristo», entendido como una persona independiente, sino Deipara o Theotokos, porque el nacido de ella es el Hijo divino.2




