La expresión «siempre Virgen» no se refiere únicamente a la concepción virginal de Jesús. Comprende tres afirmaciones relacionadas:
- María concibió a Jesús permaneciendo virgen.
- María dio a luz a Jesús conservando su virginidad.
- María permaneció virgen durante toda su vida después del nacimiento de Cristo.
El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica resume esta enseñanza afirmando que María fue virgen al concebir a su Hijo, al darlo a luz y después de su nacimiento; por eso recibe el título de siempre Virgen.1
La tradición teológica también habla de la virginidad ante partum, in partu y post partum: virginidad antes del parto, en el parto y después del parto. La doctrina no pretende presentar la virginidad como una simple condición física aislada, sino como una consagración total de María al designio de Dios y a la misión de su Hijo.



