Concepto teológico
El desprendimiento del dinero se entiende como detención interior de los recursos materiales, no como renuncia absoluta, sino como desapego que permite utilizarlos al servicio del bien común y del Reino de Dios1. La Iglesia enseña que los bienes son don de Dios y, por tanto, están sujetos a la destinación universal y a la responsabilidad de la buena administración2.
Distinción con la pobreza material
El desprendimiento no implica necesariamente vivir en pobreza, sino reconocer que el dinero es instrumento y no fin. La virtud opuesta es la avaricia, descrita como amor desordenado al dinero que lleva al pecado y a la alienación de la caridad3.

