Origen del término
El adjetivo deuterocanónico proviene del griego deuteros «segundo» y se empleó a partir del siglo XVI para distinguir estos libros de los protocanónicos, que forman el núcleo tradicional del canon hebreo1.
Diferencia con «apócrifo»
En el lenguaje protestante se utiliza apócrifo para referirse a los mismos textos, pero la Iglesia Católica los considera de igual dignidad que los demás libros del Antiguo Testamento, no meramente de «segundo rango»2.

