La devoción de los primeros viernes forma parte de la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús. Su centro no es una fecha del calendario ni una fórmula automática, sino la contemplación del amor de Cristo, manifestado de modo supremo en su Encarnación, Pasión, muerte y presencia eucarística.
La práctica expresa cuatro actitudes espirituales principales:
- Adoración, porque reconoce a Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre.
- Acción de gracias, por los dones recibidos de su Corazón misericordioso.
- Reparación, ante el pecado, la indiferencia religiosa y la falta de amor hacia Cristo, especialmente en relación con la Eucaristía.
- Conversión, mediante la confesión, la comunión frecuente y una vida conforme al Evangelio.
La Santa Sede incluye la práctica de los nueve primeros viernes entre las formas de devoción vinculadas al Sagrado Corazón aprobadas y recomendadas en distintos momentos por el magisterio pontificio.1,2

