Relato evangélico
El Evangelio de San Mateo narra que, tras el intento de Herodes de destruir al Niño Jesús, mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores (Mt 2, 16‑18)1. Este episodio constituye la base histórica y teológica de la celebración.
Interpretación patrística
Los Padres de la Iglesia vieron en estos niños una «flor del martirio», pequeños que dieron su vida por Cristo antes de poder alcanzar la visión beatífica2. La Lamentación de Raquel citada por Jeremías se interpreta como símbolo del dolor de la Madre de la Iglesia por sus hijos inocentes2.
