Origen bíblico y patrístico
El Domingo se remonta a la práctica de los primeros cristianos que, tras la Resurrección, se reunían el primer día de la semana para «partir el pan»1. Los Padres de la Iglesia lo describieron como «pequeña Pascua», una participación interna en el misterio pascual mediante la liturgia dominical2. El Concilio de Nicea (325) fijó la celebración del Domingo como día del Señor, vinculándolo al calendario pascual3.
El Día del Señor como «Pequeña Pascua»
En la tradición oriental, el domingo es llamado anastàsimos hemèra, el día de la Resurrección, y es considerado un sacramento de la Pascua que renueva a los fieles cada semana4. Esta visión se refleja en la catequesis ucraniana que subraya la unión del creyente con el Pasaje pascual a través del Domingo2.
