Diagnóstico genético en etapas posnatales
En niños, adolescentes y adultos, el diagnóstico genético suele emplearse para:
confirmar una sospecha clínica de enfermedad hereditaria;
comprender el curso esperable de una patología;
orientar terapias o medidas de vigilancia médica;
identificar portadores de alteraciones con impacto familiar.
En estos contextos, el valor moral se centra con frecuencia en la prevención y el cuidado. En coherencia con el enfoque católico, el conocimiento genético es positivo cuando sirve al bien de la persona, por ejemplo en el marco de la atención sanitaria y de la corrección terapéutica.
Diagnóstico genético prenatal
El diagnóstico prenatal busca detectar con anterioridad al nacimiento determinadas anomalías del feto (incluidas alteraciones cromosómicas o genéticas). En sí mismo, el hecho de disponer de información puede tener fines clínicos (preparación del cuidado, anticipación de recursos sanitarios), pero el problema moral aparece cuando el diagnóstico se integra en una lógica de interferencia con anomalías fetales para decidir quién debe o no nacer con base en criterios genéticos.
La Santa Sede, en este sentido, se opone a estrategias que entienden «prevención» como interferencia con anomalías fetales con el fin de decidir quién ha de nacer, basándose en criterios genéticos.
Diagnóstico genético preimplantatorio
El diagnóstico genético preimplantatorio se asocia, de manera característica, con técnicas de fecundación fuera del marco natural. Consiste en analizar embriones en fase temprana antes de su transferencia al útero. La cuestión moral se vuelve particularmente grave porque, según el magisterio citado en la documentación doctrinal, esta modalidad está vinculada a una secuencia en la que el diagnóstico se usa inmediatamente para descartar embriones.
La Congregación para la Doctrina de la Fe explica que, a diferencia de otros tipos de diagnóstico prenatal en los que la fase diagnóstica queda separada de una posible eliminación posterior, en el diagnóstico antes de la implantación la fase diagnóstica «está inmediatamente seguida» de la eliminación de embriones sospechosos de defectos genéticos o cromosómicos, o de no poseer cualidades deseadas.
Por eso, el diagnóstico preimplantatorio es descrito como dirigido a la selección cualitativa y a la destrucción de embriones, lo cual se califica como un acto de aborto y expresión de una «mentalidad eugenésica».
En el mismo sentido, se define esta práctica como un diagnóstico prenatal conectado con técnicas de fecundación artificial «en el que los embriones… se someten a un diagnóstico genético antes de transferirse» y se precisa que se realiza para «asegurar que solo se transfieran embriones libres de defectos» (o que posean la cualidad deseada, como el sexo).