El precepto de participar en la misa comprende tanto los domingos como las demás fiestas de precepto. El Catecismo de la Iglesia Católica expresa así esta obligación:
En los domingos y demás fiestas de precepto, los fieles tienen obligación de participar en la misa.2
La obligación queda cumplida asistiendo a una misa celebrada en un rito católico el mismo día de precepto o durante la tarde de la víspera. Por tanto, quien participa en la misa vespertina del sábado puede cumplir el precepto dominical, y la misma norma se aplica a las fiestas de precepto.2
El precepto no se reduce a acudir a la celebración litúrgica. Entre los preceptos de la Iglesia también figura abstenerse de trabajos o actividades que dificulten la santificación de esos días. La finalidad consiste en reservar tiempo para el culto, la vida familiar y el descanso, no en considerar ilícita cualquier tarea por el mero hecho de realizarla en domingo o en una solemnidad.3

