Ayuda y asistencia
El Dicasterio realiza, en todas las partes del mundo, obras de ayuda y asistencia ofrecidas en nombre del Romano Pontífice. La norma incluye tanto las necesidades ordinarias de personas pobres y excluidas como las emergencias provocadas por desastres graves.
La actividad puede comprender, según las circunstancias, ayudas materiales, intervenciones de emergencia y otras formas de asistencia que expresen la cercanía del Papa. Praedicate Evangelium no establece un catálogo cerrado de prestaciones, porque la naturaleza de la acción caritativa exige responder a situaciones concretas y cambiantes.
Coordinación con otros organismos
El Dicasterio trabaja en contacto con los demás dicasterios competentes. Esta colaboración permite relacionar la acción caritativa con otras responsabilidades de la Santa Sede y evita presentar la ayuda pontificia como una actividad aislada del conjunto de la misión eclesial.
La coordinación no elimina la identidad propia del Dicasterio. Su criterio específico consiste en atender a las personas que afrontan pobreza extrema, exclusión, indigencia o catástrofes, poniendo de manifiesto la proximidad del Romano Pontífice.
Donaciones voluntarias
El Dicasterio tiene competencia para recibir, buscar y solicitar donaciones voluntarias destinadas a las obras de caridad que el Papa realiza en favor de las personas más necesitadas.
La norma habla expresamente de donaciones voluntarias. Por tanto, la financiación de estas obras no se configura como un impuesto eclesiástico ni como una prestación obligatoria de los fieles. La participación económica nace de la libertad y de la solidaridad cristiana.
Bendición Apostólica
El Limosnero de Su Santidad posee también la facultad de conceder la Bendición Apostólica mediante diplomas en pergamino debidamente autenticados.
Esta competencia forma parte de la tradición propia de la Limosnería Apostólica. La concesión documental de la Bendición Apostólica relaciona la dimensión espiritual del ministerio pontificio con el sostenimiento de las obras de caridad, sin convertir la bendición en una mercancía ni reducir la limosna a una operación administrativa.